Las autoridades de Indonesia cifran ya en más de 1.400 la cifra de víctimas mortales por los terremotos y el posterior tsunami que sacudieron la isla de Célebes el viernes pasado.

El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho, señaló en una rueda de prensa en Yakarta que además hay 799 heridos graves ingresados en distintos centros hospitalarios.

Sutopo informó de que 26 países y dos organizaciones internacionales ofrecen asistencia, pero no ofreció datos de las ONG que colaboran en la búsqueda y atención de las víctimas sobre el terreno.

El aumento de la cifra de muertos se debe a que los equipos de rescate han entrado en zonas que estaban inaccesibles desde el viernes, cuando se fraguó la catástrofe con un terremoto de magnitud 6,1 que mató a una persona e hirió a 20 y al que le siguió, tres horas después, el seísmo de 7,5 que desencadenó un tsunami que duró más de media hora, con olas de hasta seis metros de altura. No obstante, Sutopo admitió que todavía hay áreas en esa parte de la región central de las Célebes en las que es difícil acceder.

"Hay algunos sitios a los que no podemos llegar, pero no muchos. En Donggala por ejemplo hay algunos distritos donde tenemos que enviar suministros en helicóptero", corroboró en Palu el coronel Muhammad Thohir, del Ejército indonesio. Palu es la capital de la provincia de Célebes Central, tiene una población de unas 350.000 personas, y es vecino del distrito de Donggala, con unos 277.000 habitantes; ambos están considerados las zonas más afectadas por el terremoto y el tsunami.

El coronel indicó que los suministros de carburante y agua potable están llegando, aunque aún son insuficientes para las necesidades de decenas de miles de afectados que lo han perdido todo. Asimismo, se trabaja en restablecer el servicio eléctrico y el de las telecomunicaciones, y en reabrir las carreteras. El militar afirmó que otras prioridades son hacer llegar comida a las personas que más lo necesitan, enterrar los cadáveres en las fosas comunes y garantizar la seguridad del aeropuerto, al que se prevé que desde este miércoles lleguen vuelos comerciales.

El tsunami, devastador

El portavoz de la BNPB, Sutopo Purwo Nugroho, destacó desde Yakarta que "el tsunami no llegó solo, arrastró coches, casas, golpeó todo lo que encontró en tierra", y subrayó que la ola gigante avanzó en el mar a 800 kilómetros por hora antes de tocar la costa. "La mayoría de las personas murieron por el tsunami", indicó.

La agencia aún analiza los posibles efectos de la tragedia en la localidad de Donggala, también en la costa y más cercana al epicentro, pero los problemas de comunicación dificultan estas tareas. En total, las localidades de Donggala y Palu albergan a más de 600.000 personas.

El portavoz de la BNPB reconoció ante los medios que las autoridades aún no han podido llegar a todas las zonas afectadas y explicó que en algunos lugares se necesita equipo pesado para poder avanzar. "La cifra (de víctimas) seguirá aumentando", señaló.

Presos fugados

La seguridad es otro problema al que se enfrentan ahorea las autoridades, por los robos en comercios y viviendas dañados o los presos que se han evadido de un presidio en Donggala aprovechando los daños causados por los terremotos y que superan más la mitad de los 560 reclusos que custodiaba la cárcel, informa Efe.

Para contener los casos de hurtos y saqueos, las autoridades han autorizado a las víctimas de la catástrofe en Palu a conseguir provisiones en determinados comercios a cargo del Estado.

"Hemos acordado con (las cadenas) Alfamart y Indonmaret los productos que pueden obtener", dijo en Palu el ministro de Asuntos Internos, Tjahjo Kumolo, según los medios locales.

En medio de la catástrofe, aún queda espacio para que circulen bulos, como el de la muerte del alcalde de Palu, e historias de héroes, como la del indonesio Anthonius Gunawan Agung, quien permaneció en su puesto en la torre de control del aeropuerto de Palu hasta que el avión a su cargo había despegado de la pista y hoy forma parte de la lista de 832 muertos.

El archipiélago de Indonesia se encuentra enclavado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que le convierte en escenario recurrente de este tipo de fenómenos. Casi 500 personas murieron en julio y agosto por una serie de seísmos que afectó a la isla de Lombok.

La tierra tiembla de nuevo en Sumba

Un terremoto de magnitud 6 sacudió este martes de madrugada la isla de Sumba, en el sur de Indonesia, sin que las autoridades informaran inicialmente de víctimas ni emitieran alerta de tsunami.

El hipocentro del seísmo fue localizado a 10 kilómetros de profundidad y a 30,3 kilómetros al suroeste de Nggongi Satu, y 89,7 kilómetros al sur de Waingaput, la principal población de Sumba, informa el Servicio Geológico de Estados Unidos, que registra la actividad sísmica en todo el mundo.