Aquarius
Imagen de archivo del Aquarius. Guillaume Horcajuelo / EFE

España acogerá a 15 de los 58 migrantes rescatados por el Aquarius en el Mediterráneo, tras alcanzar un acuerdo con Francia, Malta, Alemania y Portugal, según han informado fuentes del Ejecutivo español.

Además, han aclarado que el buque Aquarius desembarcará finalmente en Malta. Portugal ha avanzado que se ha ofrecido a acoger a 10 migrantes. Fuentes del Gobierno español aseguran que de esta forma apoyan el "mecanismo de solidaridad europea" que defienden.

"Vamos a tener una política coherente como siempre hemos tenido en este asunto", ha dicho Carmen Calvo en los pasillos del Senado cuando se le ha preguntado por el acuerdo sin concretar más detalles del mismo.

El barco de rescate, que operan las ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée, navegaba hacia el puerto francés de Marsella pese a que el Gobierno galo ya le ha advertido de que no contemplaba darle autorización para el desembarco de los migrantes a bordo.

Emprendió viaje hacia este destino el pasado lunes, después de que Panamá anunciase la retirada de la bandera "bajo flagrante presión económica y política del Gobierno italiano", en opinión de las ONG. "Hacemos una petición oficial a las autoridades francesas para que permitan el desembarco en Francia de las personas que están a bordo, por razones humanitarias. Es la única opción", afirmó en rueda de prensa el director de operaciones de SOS Méditerranée, Frédéric Penard.

Entre los 58 migrantes que viajan a bordo hay 17 mujeres, 18 menores y tres niños pequeños, según han indicado las ONG.

El Gobierno de Portugal, por su parte, ha anunciado que acogerá a 10 de los inmigrantes. Aún no se conocen datos sobre el número de personas que serán atendidas  por el resto de los países participantes en el acuerdo.

Desembarco en Malta

Pocas horas antes de que Lisboa anunciara el acuerdo, el Gobierno francés había reiterado su rechazo a que el Aquarius desembarcara en Marsella.

"El puerto seguro más cercano, ya que hay una urgencia humanitaria, no es Marsella, todo el mundo lo sabe", señaló en la emisora Europe 1 el portavoz gubernamental, Benjamin Griveaux

El Gobierno de Malta informó de que permitirá desembarcar a los inmigrantes a condición de que sean "inmediatamente" distribuidos entre los otros cuatro Estados miembros de la Unión Europea.

"Las 58 personas a bordo del 'Aquarius' serán desembarcadas en una localización maltesa en aguas internacionales: las personas desembarcarán en Malta y todas ellas abandonarán el país para ser inmediatamente redistribuidas en otros cuatro Estados miembros de la Unión Europea", señalan las autoridades maltesas en un comunicado oficial.

"La operación tendrá lugar tan pronto como sea logísticamente posible", añade la nota.

El Gobierno de Malta explica, además, que el barco Aquarius, que llevaba bandera panameña, será "conducido a su puerto de origen para rectificar su posición sin Estado", después de que la Autoridad Marítima de Panamá declarara el pasado viernes que había iniciado el proceso de cancelación del registro del barco por quejas italianas.

El Ejecutivo maltés aclara que "participa en este esfuerzo por motivos puramente humanitarios y sin perjuicio para su posición respecto de las actividades en la zona de búsqueda y rescate (SAR, en inglés), que se mantienen sin cambios".

Por su parte, el primer ministro maltés, Joseph Muscat, celebró en un mensaje  en Twitter que su país y "Francia de nuevo dan un paso adelante para resolver una situación de estancamiento sobre inmigración".

Una vez más, algunos países europeos han alcanzado un acuerdo para reubicar a los refugiados rescatados en el mar, mientras el Gobierno de Italia sigue con su política de puertos cerrados a las ONG con inmigrantes a bordo.

El ministro del Interior italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, advirtió en los últimos días de que el Aquarius no iba a atracar en Italia y que denunciará a los barcos que socorren a inmigrantes en el Mediterráneo porque en su opinión "favorecen" a la inmigración ilegal y potencian la labor de los traficantes de personas.

Salvini ya negó en junio la autorización al barco Aquarius y finalmente éste tuvo que atracar en Valencia, en el sureste de España, con unos 630 inmigrantes a bordo.