El 14 de julio, un fuerte golpe de viento rompió la cuerda que anclaba al fondo del océano la trampa flotante para peces en la que Aldi Novel Adilang trabajaba. Este indonesio de 19 años estuvo 49 días a la deriva hasta que un buque panameño consiguió rescatarlo. Ya en casa, ha contado cómo sobrevivió.

"Estuvo sin llover durante días así que para poder beber agua tuve que empapar mi ropa en el mar y exprimirla", ha relatado a la agencia Associated Press. Sin comida se quedó después de la primera semana y tuvo que alimentarse de los peces que pescaba.

"Pensé que no volvería a ver a mis padres, por eso rezaba cada día", ha agregado.

El joven encendía una lámpara cada vez que veía un barco y afirma que no puede recordar cuántos pasaron. Hasta que finalmente, en la mañana del 31 de agosto, el MV Arpeggio se percató de su presencia. "Encendí la lámpara y empecé a gritar 'ayuda' en inglés a través de la radio portátil", ha relatado.

Alfian Adilang, el padre del chico, ha dicho que la familia está feliz por su regreso pero muy enfadada con su jefe. Esta ha sido la tercera vez que la cabaña de madera quedaba a la deriva. En las dos ocasiones anteriores, el joven fue rescatado por una embarcación del propietario.

Tras tantos incidente, Aldi, el más pequeño de cuatro hermanos, ha tomado una decisión: no trabajará más sobre las conocidas como rompong.