El director belga Felix Van Groeningen (i) junto al actor Timothée Chalamet (d) en el Festival de Cine de San Sebastián.
El director belga Felix Van Groeningen (i) junto al actor Timothée Chalamet (d) en el Festival de Cine de San Sebastián. EFE / Juan Herrero

Timothée Chalamet se ha mostrado este lunes partidario de la legalización de la marihuana durante la presentación en el Festival de San Sebastián de Beautiful Boy, una cinta sobre los intentos desesperados de una familia por sacar a su "precioso hijo" de su adicción a las drogas.

Principalmente a la metanfetamina, un asunto que causa en EE UU más muertes que los accidentes de tráfico y las armas, ha recordado el actor, nominado al Oscar el año pasado por su trabajo en Call Me By Your Name y protagonista del filme del belga Felix Van Groeningen (Alabama Monroe) que se ha proyectado en la Sección Oficial de la 66 edición del certamen donostiarra.

"En EE UU hay adictos no violentos a los que pillan con pequeñas cantidades de droga y pasan mucho tiempo en la cárcel, muchos afroamericanos, y eso no es correcto. Son cosas que pasan allí que creo que están mal, desfasadas, y sí, estoy a favor de la legalización", ha dicho.

Un minuto antes, el director de la película se había declarado partidario de "dejar de meter a los adictos en la cárcel", preguntado por la inminente legalización de la marihuana en Canadá y su posición al respecto, comentario que fue acompañado en la sala por un tímido aplauso.

"Estoy de acuerdo con Felix y solo digo que si hiciéramos la rueda de prensa en EE UU habría más aplausos", ha declarado el estadounidense de 22 años.

"Un deseo insaciable"

Basada en dos libros autobiográficos de la familia Sheff, Beautiful Boy cuenta una historia de supervivencia, recaída y recuperación de una familia acomodada que ve cómo su hijo mayor se pierde definitivamente a los 18 años y no pueden hacer nada por ayudarle.

"Mi experiencia no se acerca a la de mi personaje, pero entiendo a Nick, porque yo también tengo a veces un deseo insaciable de cumplir objetivos que a veces no llego a satisfacer", ha dicho Chalamet.

El actor de Interstellar (2014) y Lady Bird (2017) ha contado que perdió ocho kilos para hacer la película, que se rodó sin orden cronológico; en este punto, el director ha alabado al actor, capaz de rodar, una tras otra, escenas en las que "aparecía como un adolescente feliz e inmediatamente se convertía en un adicto al borde de la muerte".

La cinta está contada con continuos flashbacks en los que la familia, pero sobre todo el padre, repasa una y otra vez momentos de la vida de su hijo para tratar de entender; él es periodista freelance e investiga todo lo que puede sobre el efecto de las drogas. Llega a buscar y esnifar alguna de ellas para acercarse al hijo.

"Si algo me ha quedado claro tras hacer esta película es que la adicción no tiene límites, ni discrimina razas, estatus o géneros", ha señalado Chalamet, quien ha denunciado que en EE UU "hay una crisis de opiáceos".

"La película no solo trata de la adicción, habla de la familia, de cómo lo pasa y cómo trata de recuperarse. Cuenta una verdad muy dura pero llena de amor incondicional y esperanza", ha dicho el realizador belga.

Un espejo

Steve Carrel es David, el padre de Nick (Chalamet), que vive con su segunda esposa, Karen (Maura Tierney) y sus tres hijos en una casa que es "un paraíso que él ha creado para su familia", ha explicado Groeningen.

Chalamet ha confesado que le cuesta salirse de un papel una vez que termina una película. "No es fácil, se acaba y te sientes muy extraño. Para esta perdí peso, no estaba en forma, ha sido raro, cuando dejé el rodaje no me quedé con un gran sentimiento. Cada vez que termino un proyecto me resulta muy difícil salir", admite.

Tras la película, Chalamet ha declarado: "Me ha quedado la urgencia de transmitir ese mensaje, por eso he venido a San Sebastián, para apoyar de la forma que sea que la gente la vea. Como un espejo".