Brexit.
Seguidores del líder laborista, Jeremy Corbyn, con pancartas de apoyo durante su discurso sobre el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE. EFE

El portavoz de Economía del Partido Laborista británico, John McDonnell, dijo este lunes que un hipotético segundo referéndum sobre el brexit no incluiría la posibilidad de permanecer en la Unión Europea (UE), sino los términos del acuerdo de salida con Bruselas.

El político sostuvo, en la conferencia anual del principal partido de la oposición británica, que se celebra en Liverpool (Inglaterra), que su formación respetará el resultado del plebiscito del 23 de junio de 2016 en el que se impuso la opción del "brexit".

Tal y como anunció ayer el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, los afiliados votarán en el congreso el rumbo que quieren que siga la formación respecto a la salida del país de la UE, aunque aún no se ha decidido cuál será la pregunta concreta que se trasladará a las bases.

Preferencia por celebrar elecciones antes

Aunque McDonnell, en la misma línea que Corbyn, mostró su preferencia por la celebración de unas nuevas elecciones generales antes que por un segundo plebiscito, aseguró que "todas la opciones están abiertas" para que exista una "interacción democrática" con los afiliados, que mañana decidirán la postura del partido.

El portavoz de Economía insistió al Gobierno de la conservadora Theresa May en que convoque elecciones y proclamó que el Partido Laborista está "preparado" para ejecutar un radical plan de renacionalización tan pronto como llegue al Ejecutivo. "Cuando quiera que lleguen las elecciones, estamos preparados. Preparados para hacer campaña por la victoria, para gobernar y para construir el futuro", manifestó.

El plan de renacionalización propuesto por McDonnell incluye el agua, ferrocarriles, energía y el servicio postal británico, Royal Mail. "Habrá una apertura y transparencia sin precedentes en la forma en la que se gestionará la industria", afirmó el político, al tiempo que abogó por el fin de "la especulación con dividendos, los vastos salarios a ejecutivos y los pagos excesivos de intereses".

El político laborista negó las acusaciones que apuntan a que la nacionalización de servicios supone un "retorno al pasado" y defendió un "futuro socialista". Además, reveló que un Gobierno laborista obligaría a las empresas de más de 250 trabajadores a crear un "fondo de propiedad" que aglutinara parte de sus beneficios y daría a los empleados acciones de la compañía.

"Después de décadas de hablar sobre la democracia industrial, un Ejecutivo laborista trabajaría para implementarla", adelantó, al tiempo que anunció planes para reunir a instituciones como iglesias, sindicatos y fondos de pensiones en una campaña para presionar a las empresas a que dejen de evadir impuestos