Gimnasio
Varias personas haciendo ejercicio en un gimnasio. ARCHIVO

A la hora de realizar ejercicio físico, como ir al gimnasio, muchas personas tienen claro qué ejercicios realizar tras hablar con su monitor, pero luego es fácil cometer errores en la alimentación debido a falsas creencias y desinformación. Entre estos errores está el ingerir demasiadas grasas y azúcares pensando que cuanto más se haga antes se recuperará el cuerpo. Lo mismo ocurre con las calorías lo que puede desembocar en un exceso de las mismas y que esto se traduzca en futuros michelines.

El nutricionista deportivo Andrea Ferrandis detalla en El País que entre los errores más comunes están el ingerir demasiada grasa animal pensando que es un buen aporte de proteína. Peor aún si se añade mucho consumo de pan. Por ejemplo, un gran bocata de panceta podría arruinar lo que hemos trabajado en el gimnasio.

En el caso del pan, el más recomendable es el integral, sin harinas refinadas ni azúcares. Se puede optar por comer tostadas con queso fresco, tortilla o aguacate.

Ferrandis recuerda que el mito de que la cerveza ayuda a recuperar tras el ejercicio no es más que eso, un mito. El alcohol deshidrata y lo que necesita el cuerpo es estar bien hidratado tanto antes como después de el ejercicio.

Tras el ejercicio, es cierto que es recomendable consumir proteína para ayudar a las fibras musculares, pero no es cierto que haya que huir de los hidratos de carbono, pese a que muchos así lo creen. Además de una pechuga de pollo, también es aconsejable tener a mano unos frutos secos o una pieza de fruta como un plátano.

Las barritas energéticas tampoco son aconsejables ya que lo único que provocarán es un exceso de azúcar en el cuerpo por encima de las cantidades que necesita reponer. También hay que huir de la bollería industrial, de palmeras de chocolate, galletas, sandwich de nocilla...

Lo mismo ocurre con los aperitivos como las bolsas de patatas fritas, cuyo excedente de sal no es nada bueno para el cuerpo en general, y menos tras ir al gimnasio.