"En estos momentos estamos construyendo las seis torres centrales de la basílica, que son las cuatro torres de los evangelistas, la torre de María y antes de finalizar este trimestre se pondrá la primera hilera de la torre de Jesucristo", ha indicado este martes Esteve Camps, presidente delegado de la Sagrada Familia, durante una rueda de prensa realizada a 85 metros de altura, en la base de lo que será la torre de Jesucristo.

Una vez culminada, la torre de Jesucristo se convertirá en la más alta de las 18 torres que conformarán la obra maestra de Gaudí, con 172,5 metros de altura. Su decoración se caracterizará por la representación del "Universo y la Creación".

Se prevé que para el año 2022 se finalice la construcción de la Cruz (17 metros de altura) y que para el 2026 se culmine el resto de elementos arquitectónicos del templo, aunque quedarían pendientes aspectos decorativos.

No obstante, Camps ha manifestado que el cumplimiento de las fechas dependerá de "si la tecnología avanza al ritmo que está avanzando y el turismo, única fuente de ingresos, mantiene la asistencia a la basílica".

En este sentido, ha recalcado que "hubo un descenso de visitantes por los atentados, pero afortunadamente estos últimos cuatro meses se está recuperando y estamos convencidos que terminaremos el año con la misma cifra del año anterior (4 millones y medio de visitantes)".

Sin embargo, ha recalcado que no todos pagan una entrada porque también realizan visitas gratuitas como las que ofrecen a los miembros de las parroquias de las diócesis de Barcelona.

Por su parte, el arquitecto director de la Basílica, Jordi Faulí, ha explicado que la estructura de la torre de Jesucristo mantendrá las aperturas triangulares y romboidales que tienen el resto de torres.

Además, Faulí ha especificado que en su interior tendrá una escalera de piedra y un ascensor que será de "cristal y prácticamente transparente". Este se elevará 60 metros y permitirá acceder hasta la base de la cruz.

Faulí ha detallado que se podrán apreciar elementos cerámicos y vitrales en la parte interna, y que habrá imágenes del Evangelio, seguida de una gradación de colores que se complementará con una representación artística del Universo en su último tramo. Y ha recalcado que "somos herederos del proyecto de Gaudí", por lo que se seguirán las mismas técnicas constructivas utilizadas hasta ahora.

Con respecto al presupuesto invertido para las obras, el presidente delegado ha explicado que es de 50 millones de euros para este año, lo mismo que se invirtió el año pasado.

También ha explicado que desde noviembre de 2016 se vienen realizando reuniones quincenales con el Ayuntamiento de Barcelona y que esperan cerrar el Plan Especial de regularización de las obras del templo antes de finalizar el año.

Finalmente, respecto a las posibles expropiaciones de viviendas que podría implicar el proyecto, ha insistido: "Somos herederos de Gaudí y defenderemos su proyecto, las acciones a tomar le corresponden al Ayuntamiento".

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