Imagen de un bebé y su madre
Imagen de un bebé y su madre. Archivo

París, capital que se enorgullece de ser la ciudad de la luz, la hospitalidad y el amor, esconde una dura realidad: las embarazadas sin techo que, nada más dar a luz, vuelven a encontrarse en la calle junto con sus recién nacidos.

El problema, concentrado particularmente en el suburbio parisino de Saint Denis, ha sido denunciado por el servicio de urgencias para el alojamiento de personas vulnerables -conocido como el 115-, que alertó de la creciente falta de viviendas para estas mujeres y el desamparo en el que se encuentran.

Una de ellas es Aisha, marfileña que cruzó el Mediterráneo y España para que su hijo pudiera nacer en Francia. Dio a luz hace 40 días y continúa en el hospital Delafontaine de Saint Denis porque no tiene un sitio donde ir.

"Tardé mucho tiempo en llegar. Mi padre, mi madre y mis otros hijos están en Costa de Marfil, yo no tengo a nadie aquí", dijo a Efe visiblemente emocionada pero convencida de que volvería a emprender la misma odisea.

Aisha, que asegura que Europa es tal como se imaginaba, agradeció tanto a España como a Francia el trato que le han dispensado.

La doctora de la maternidad del hospital Delafontaine Jessica Dahan explicó a Efe que albergan a "muchos pacientes que se encuentran en gran precariedad. Un porcentaje alto no tienen alojamiento y sufren una situación de vulnerabilidad porque duermen en la calle o en alojamientos cedidos por el 115".

Dahan afirmó que las alternativas que ofrece el 115 tampoco suponen una solución definitiva, debido a su provisionalidad y a la inestabilidad a las que se ven sometidas las madres sin techo.

Una auditoría interna realizada por el hospital en el segundo semestre de 2017 concluyó que, en un periodo de seis semanas -en el que se produjeron 610 nacimientos-, hasta 94 camas hospitalarias fueron puestas a disposición de madres en situación de vulnerabilidad.

El problema "nos obliga a adaptar nuestra forma de cuidarlas como médicos, sobre todo con respecto a ciertas patologías que, para ellas, no son prioritarias", porque lo que desean es "poder comer y encontrar un techo", recalcó.

La especialista en maternidad desveló que el mayor problema al que se enfrenta el centro es el de tener que "mantener" a las pacientes después del parto, porque bloquea las labores de asistencia urgente del hospital y ha forzado a "desviar" partos a otros hospitales.

La costumbre es no dejar que se marchen hasta que encuentren alojamiento, lo que obliga al centro a hospedarlas durante días, incluso semanas, a la espera de que el 115 les logre uno.

Pero este servicio no consigue siempre llegar a todas estas madres desamparadas. "En estos momentos tiene un déficit de capacidad de acogida", reveló Dahan.

La mayoría de los casos de mujeres embarazadas que se encuentran en la calle suele corresponder a menores -tanto inmigrantes como autóctonas- que pierden contacto con sus familias o a víctimas de problemas psicosociales, de drogas o alcohol. Casos de violaciones también se han dado pero, según Dahan, no son frecuentes.

Los partos de madres sin techo, cíclicos y variables desde 2012, tienen picos de gran natalidad y otros más moderados en los últimos años.

Al producirse estos picos, los hospitales se encuentran en grandes dificultades, como es el caso de este centro desde este verano, denunció la especialista.

La tasa de mortalidad infantil en Saint Denis es la más elevada de Francia: en 2016 se hizo pública por el Instituto francés de Estadística la cifra de 4,43 muertes por cada 1.000 menores, frente a la media nacional que es de 3,7.