Examen de conducir
Un agente de la Guardia Civil revisando el DNI de un hombre, durante un examen teórico de conducir. ARCHIVO

La Comisión sobre Seguridad Vial y Movilidad Sostenible del Congreso de los Diputados ha instado este martes al Gobierno a eliminar los exámenes de conducir en papel y a impulsar la informatización de esta prueba, de forma que esta sea igual para todos y se eviten posibles fraudes.

Lo ha hecho con la aprobación de una proposición no de ley presentada por el Partido Popular, que ha sido apoyada por todos los grupo políticos, y en la que insisten en la importancia de que el examen garantice la formación de "un conductor responsable, seguro y que sepa reaccionar ante cualquier situación".

En la palabras del portavoz del PP en la Comisión, Óscar Gamazo, esta propuesta pretende buscar medidas dirigidas a alcanzar "criterios de uniformidad nacional" para evitar que se produzcan desigualdades en función del territorio. Así, ha añadido, se conseguiría que los exámenes fuesen los mismos con independencia de la Jefatura Provincial o Local de Tráfico en donde se hiciera la prueba y se evitarían "posibles actividades fraudulentas".

La implantación de este sistema informatizado permitiría hacer exámenes individualizados, una corrección "automática y segura" a través del ordenador, y la publicación de los resultados "al día siguiente" en la web de la Dirección General de Tráfico.

El Congreso ha avalado que el usuario tenga la opción de elegir una cita previa para realizar la prueba, y que se incluyan en la misma vídeos y simuladores para evaluar con "mayor intensidad" los conocimientos del aspirante.

El portavoz socialista Óscar Galeano ha matizado que esta medida no está impulsada por el PP, ya que durante el anterior Gobierno del PSOE, ha comentado, ya se puso en marcha la informatización de las Jefaturas Provinciales de Tráfico.

Desde Unidos Podemos también se han mostrado "satisfechos" con la iniciativa, pero la han calificado de "ambigua" ya que aquellos ciudadanos que viven en territorios menos densos se tendrían que desplazar a oficinas de tráfico más grandes en otras ciudades, lo que también crearía "otro problema".