El suceso se produjo el pasado 7 de agosto en Burgos, cuando la batería del móvil comenzó a arder mientras el niño lo usaba. Según ha explicado la propia madre, que ha cogido "pánico" a los terminales, el móvil expulsaba humo negro y ácido de la batería, que se adhirió a la mano del menor.

Las sustancias químicas de la batería le provocaron quemaduras "serias" en la mano que "han afectado a diversas capas de la piel", ha explicado la madre, por lo que fue necesaria una intervención quirúrgica plástica en el Hospital Universitario de Burgos.

La madre ha interpuesto ya una demanda por lesiones, por la que el Juzgado de Burgos ha abierto diligencias, y no descarta una acción civil de reclamación de daños, aunque su prioridad es que se establezca un protocolo para actuar en estos casos y que los usuarios tomen medidas para no dejar a los pequeños de la casa a solas con el teléfono móvil.

Consulta aquí más noticias de Burgos.