El CSN ha emitido un comunicado este viernes en el que confirma que el pasado mes de julio se dirigió a BME solicitando información adicional a la contenida en la documentación de apoyo de la solicitud. Según señala, esta información adicional se consideró necesaria para proseguir la evaluación y, por tanto, se comunicó a BME la paralización de la tramitación de su expediente hasta la recepción de la información solicitada.

Fuentes del Ministerio de Transición Ecológica han confirmado a Europa Press que el organismo regulador había solicitado esta información adicional. Según señalan, la compañía solicitó el permiso para realizar las obras del proyecto de la mina en octubre de 2016 y el CSN se ció una plazo de dos años para emitir la evaluación que, por tanto, finalizaría en octubre de 2018.

Por otro lado, el CSN también explica recibió el pasado 7 de mayo solicitud del entonces Ministerio de Industria de realizar un informe sobre la justificación radiológica de una práctica que pretende llevar a cabo la empresa BME, consistente en el almacenamiento definitivo de residuos radioactivos en el hueco minero de una nueva explotación minera denominada Zona 7. En este caso, situada en el término municipal de Villavieja de Yeltes, a 9 kilómetros de distancia de la explotación minera y la planta de fabricación de concentrados de uranio Retortillo-Santidad.

El regulador atómico entiende en su informe que esta propuesta, que considera parte de una clase de práctica que ya existe, supone una modificación sustancial que debe ser justificada adecuadamente por la compañía contrastando los beneficios con los detrimentos esperados.

"Esta modificación tendrá unos resultados diferentes y no deseables, al crear un almacenamiento definitivo de residuos radiactivos con obligaciones de vigilancia perpetuas a 9 km de otro en proceso de licenciamiento, lo que representa una carga adicional para las generaciones futuras que debe ser tenida en cuenta conforme a lo establecido en la legislación vigente", añade.

En todo caso, señala que desde el punto de vista de la protección radiológica, y teniendo en cuenta la normativa española e internacional, es evidente que, conceptualmente, la opción de encapsulamiento de los residuos en el hueco minero es preferible a la de estabilización en superficie.

Según señala la compañía Berkeley, "los desechos de la mina no son desechos radiactivos comparables a los provenientes de una instalación nuclear como los previstos en el proyecto de Villar de Cañas, si no desechos naturales con contenidos radiológicos no procesados". Además, subraya que "no se traerán desechos procedentes de instalaciones radiactivas ubicadas en otros emplazamientos".

Junto con todo ello, la ministra de Transición Ecológica recordó

recientemente en el Congreso que Portugal ha requerido información sobre el proyecto, que hasta ahora se ha analizado desde una perspectiva nacional, pero puede adquirir dimensión trasnacional.

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