Netta
La representante de Israel en Eurovisión 2018, Netta, interpretando su tema 'Toy'. CAPTURA RTVE - Archivo

El 64 Festival de Eurovisión se celebrará el 18 de mayo de 2019 en la ciudad mediterránea de Tel Aviv, pese a que el Gobierno israelí quería hacerlo en Jerusalén e incluso amenazó con que, de no ser así, no se haría en el país.

Tras la victoria este año en Lisboa de Netta Barzilai con la canción "Toy", Israel debía acoger la siguiente edición del concurso, en 2019, y la ministra de Cultura, Miri Reguev, aseguró que nadie podía imponer dónde tenía que ser el festival y que este debía organizarse en Jerusalén o, de otro modo, fuera del país.

La justificación estaba en la gran inversión promocional que supondría para la ciudad santa (y la soberanía israelí sobre ella), pero al final la Unión Europea de Radiodifusión (UER) se ha decantado por Tel Aviv, frente a las otras dos opciones presentadas por Israel, Eilat y Jerusalén.

"Es la primera vez que Tel Aviv alberga el espectáculo, que el año pasado atrajo a 186 millones de espectadores", celebró el Ayuntamiento en un comunicado, en el que destacó que la ciudad "es el centro financiero y cultural de Israel, un centro de operaciones internacional de arte y creatividad, comercio, medios y academia".

La UER pidió la ciudad "menos divisiva"

La decisión conjunta de la UER y la Corporación de Radiodifusión Pública israelí (KAN) se tomó después de una intensa inspección y evaluación de los servicios e instalaciones de la ciudad, que será responsable de financiar los pabellones 1 y 2 del centro de convenciones internacional de la Expo donde se celebrarán las dos semifinales, los días 14 y 16 de mayo, y el 18, la gran final.

Israel, ganador del concurso en cuatro ocasiones en 1978, 1979, 1998 y 2018, fue anfitrión en dos, 1979 y 1999, en Jerusalén. Pero ahora Jerusalén vive un momento más controvertido, con Israel intentando consolidar su soberanía sobre toda la ciudad, pese a que su parte oriental está ocupada a los palestinos desde 1967 y anexionada de manera unilateral por el país desde 1980, en una decisión no reconocida por la comunidad internacional.

Por ello, la UER pidió a Israel que eligiera una ciudad "menos divisiva y controvertida" que Jerusalén -una demanda de la que informaron fuentes vinculadas al organismo-, por lo que se propusieron además Tel Aviv y Eilat.

La celebración del concurso en Israel ha estado amenazada también por el posible rechazo del sector ultrarreligioso judío, opuesto a los trabajos durante el Shabat (jornada sagrada en el judaísmo) o las disputas sobre la financiación de los costes del festival, que fueron resueltas en el último momento con un acuerdo entre el Ejecutivo y KAN.

Pero además, la próxima edición hace frente a un llamamiento al boicot firmado hace una semana por 140 artistas locales e internacionales, incluidos el músico Roger Waters o el director de cine Ken Loach. En la carta publicada por el diario The Guardian, los firmantes pidieron el boicot al evento "si es acogido por Israel, mientras continúa con sus graves violaciones, durante décadas, de los derechos humanos palestinos".

El movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), que pide el boicot a Israel hasta que acabe la ocupación de los territorios palestinos, ha logrado la cancelación de varios conciertos en el país en la última década y está por ver cuál será su influencia en el concurso europeo.