Hospital clínico de Valladolid
Hospital clínico de Valladolid EUROPA PRESS - Archivo

Tras la instrucción que se sigue desde mayo de 2017, el juez, a través de un auto al que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, decreta el sobreseimiento de la causa al estimar que "de las numerosas diligencias realizadas y los diversos informes de autos, incluido el forense, se puede concluir que si bien puede existir una culpa leve civil, resarcible mediante la oportuna demanda patrimonial, no hay imprudencia punible penalmente".

"Así, a la vista de las circunstancias del dolor torácico de la fallecida, y los pasos que se siguieron según ella se manifestaba, y por el resultado de las exploraciones y pruebas, no se aprecia la existencia de una negligencia de tal calibre que pueda constituir delito, en uno o varios de los denunciados", concluye el auto judicial.

Ante ello, la familia de la fallecida ha anunciado que acudirá a la vía de la reclamación patrimonal de Sacyl que deja abierta el juez.

"RESTITUIR EL HONOR Y LA BUENA FAMA"

Por su parte, el letrado de los investigados apunta que la resolución del juez no podía ser otra a tenor de la prueba practicada, entre ella

"un informe exahustivo de un catedrático del Hospital Gregorio Marañón y de la Universidad Complutense, una de las mayores autoridades en la materia, que descarta cualquier tipo de responsabilidad de los médicos y sostiene que su actuación fue absolutamente correcta".

El defensor ha lamentado el daño causado a estos profesionales y sus familias y ha expresado su deseo de que su exculpación sirva al menos para "restituir su honor y su buena fama".

La investigación, a raíz de la querella de la familia de la mujer fallecida, se centró en tres integrantes del Servicio de Cardiología del Clínico, el médico adjunto H.G.H. y los residentes P.E.G.G. y W.H, así como en la médico de Atención Primaria S.P.G, junto con los también facultativos del mismo centro sanitario A.M.G.R, S.J.L.C. y C.L.R.F. y el médico adjunto ya jubilado J.J.C.A.

Los hechos se remontan al 5 de julio de 2016, cuando la paciente, María Isabel M.M, según rezaba la querella ahora archivada, acudió al Centro de Salud Canterac de Valladolid aquejada de fuertes dolores en el tórax, si bien entonces le fue diagnosticada una crisis de ansiedad y no se le prescribió medicación alguna.

El empeoramiento de su estado la llevó el día 9 de septiembre a acudir, acompañada de sus hijos, al Servicio de Urgencias del Clínico, donde, supuestamente, le aconsejaron que acudiera a su médico de cabecera, le efectuaron unas pruebas y aseguraron que se trataba de un ataque de ansiedad, sin prescribirle medicación alguna.

Los episodios de dolor se repitieron con más frecuencia, hasta el punto de que el día 4 de noviembre fue trasladada desde su domicilio nuevamente al Clínico Universitario, donde fue dada de alta a las 00.00 horas del día siguiente.

Sin embargo, unas horas después, la mujer, ya en su domicilio, volvió a sufrir los mismos síntomas y tuvo que ser evacuada en ambulancia poco antes de las 05.00 horas al mismo centro sanitario, donde, sin embargo, fallecería a las 05.33, minutos después de su ingreso, por una parada cardiorrespiratoria en asistolia de origen no filiado, tal y como establece el juicio clínico.

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