Penetrable de Jesús Soto
Una de las obras 'penetrables' del artista venezolano Jesús Soto. JESÚS SOTO

El nombre de Jesús Soto está irremediablemente ligado al del arte cinético, en el que se inició y que desarrolló desde finales de los años 50. Nacido en Ciudad Bolívar en 1923 es, sin lugar a duda, uno de los artistas venezolanos más internacionales y su obra puede encontrarse hoy en día en algunos de los museos más importantes del mundo: el MoMA y el Guggenheim de Nueva York, el centro Georges Pompidou en París, el Museo Reina Sofía de Madrid... sin olvidar su presencia en la Bienal de Venecia de 1966 o la de Sao Paulo en 1996.

Formado en la Escuela de Arte de Caracas, donde conoció a otros dos genios de su país Carlos Cruz Diez y Alejandro Otero, no fue hasta su llegada a París en la década de los 50 cuando su carrera despega al vincularse al arte cinético (corriente plástica que se caracteriza por la creación de obras que poseen o parecen tener movimiento).

Allí iniciaría también a partir de 1962 su obra maestra conocida como los 'penetrables', una serie de esculturas dentro de las cuales las personas pueden caminar. Unos trabajos que, por otro lado, tienen su razón de ser en el espectador y no pueden ni deben desligarse de él ya que solo pueden estar completos con la ilusión percibida por la mente del que las observa.

Aunque muchos no llegaron a comprender estos trabajos en su momento, muchos colegas llegaron a decir que "Soto lo que hace son rayitas", lo cierto es que sentó las bases de lo que se llamaría efecto moiré (patrón de interferencia que se forma cuando se superponen dos rejillas de líneas con un cierto ángulo o tamaños ligeramente diferentes).

Desde este jueves 13 de septiembre y hasta el 17 de noviembre pueden admirarse una amplia serie de estos trabajos en la Galería Cayón de Madrid. Bajo el título Soto múltiple se reunen en los dos espacios de la galería situada en la calle Blanca de Navarra un amplio conjunto de ediciones que muestran la investigación constante del artistas alrededor de las ilusiones ópticas.

"Los objetos tridimensionales ofrecen múltiples posibilidades al girar sobre ellos mismos y las serigrafías trascienden las dos dimensiones gracias a los juegos visuales producidos por la superposición de finas líneas sobre áreas de color sólido", dice la galería.

Sin duda, la joya de la corona de la exposición es la instalación Penetrable, una obra interactiva a gran escala (6 x 4,5 metros) que invita al espectador a atravesarla para convertirse en parte activa de la pieza que aparece y desaparece a medida que se recorre.