Nevera
La típica nevera de postal en la que todo está mal colocado. GTRES

Volver de vacaciones y encontrar la nevera vacía -o con algún que otro resto de alimento indescriptible que olvidamos sacar antes de irnos- es una buena ocasión para volverla a llenarla pero esta vez de la forma correcta, tal como explicamos hace un tiempo. Y es que, al parecer, llevamos media vida haciéndolo mal.

¿Y qué pasa con la fruta? Con el calor nos apetece fresquita claro pero, depende de la fruta que sea, guardarla en el frigorífico no es la mejor idea y va a afectar tanto al sabor como a la textura.

Empezamos por recordar que la temperatura correcta del frigorífico es de 4 grados (18 bajo cero el congelador). Y lo ideal es mantenerlo siempre a esa temperatura. La parte más fría será la inferior así que, aunque la mayoría de frigoríficos vengan de serie con amplios cajones para la fruta y verdura, lo mejor es guardarla siempre en la parte superior para que el frío afecte lo menos posible, y dejar las parte inferior para carnes y pescados. Salvo que se trate de algún modelo de última generación en el que haya una zona especialmente climatizada para la fruta y se indique claramente.

Muchas frutas como albaricoques, peras, ciruelas, mangos, melocotones, nectarinas, aguacates, kiwis, caquis, melones o piñas son recolectadas verdes y siguen su proceso de maduración después, por eso es mejor mantenerlas a temperatura ambiente para no alterar este proceso y poder disfrutar de su sabor.

Hay algunas frutas como los tomates (recordemos que los tomates son una fruta) especialmente sensibles al frío y pierden muchísimo sabor al someterlos a bajas temperaturas, así que antes de quejarnos de que los tomates de hoy en día no saben a nada, mejor probar a sacarlos de la nevera y guardarlos en un lugar fresco.

Otras frutas, por el contrario, dejan de madurar una vez recolectadas, por tanto el paso de los días sólo acelera su deterioro. Es el caso de las fresas y frutos rojos en general (frambuesas, arándanos, cerezas, grosellas, moras... ) y también frutas como las uvas, litchis o higos. En este caso sí debemos guardar estás frutas en el frigorífico, eso sí, en la parte superior para que el frío afecte menos y sacándolas unos 30 minutos antes de consumirlas.

Los melones y sandías, antes de abrirlos, deberían estar a temperatura ambiente, aunque una vez abiertos tienen que ir al frigorífico.

Las manzanas, aunque podemos guardarlas a temperatura ambiente, se conservarán mejor y no tendrán una textura harinosa si las guardamos en el frigorífico. Tenemos que tener en cuenta que las manzanas sueltan etileno, que acelerará el proceso de maduración de otras frutas que tengan cerca. Puede ser un buen truco para madurar otras frutas de forma natural, pero si no es lo que queremos, mejor guardarlas por separado.

Los cítricos también podemos guardarlos a temperatura ambiente o en el frigorífico si tenemos muchos y vamos a tardar en consumirlos. Eso sí, importante que recuperen su temperatura si vamos a usarlos para zumo porque coneguiremos exprimirlos mucho mejor. Incluso un pequeño toque de microondas será de ayuda.