Calor en Florencia
Dos chicas beben agua frente a la Catedral de Santa María del Fiore en Florencia, Italia. Maurizio Degl'Innocenti / EFE

La bella Florencia quiere unas calles libres de residuos y de basura.

Por eso, Dario Nardella, alcalde de la ciudad italiana, Patrimonio de la Humanidad desde 1982, le ha declarado la guerra a los turistas maleducados y, desde ahora, multará con hasta 500 euros a las personas que coman y beban frente a casas particulares o las calles que conforman su centro histórico.

El alcalde de la ciudad asegura que no es una medida recaudatoria, sino una ordenanza municipal que tiene un doble objetivo, tener la ciudad limpia e incentivar el consumo en bares.

Además, la medida mira también a los comerciantes, ya que el Ayuntamiento les ha obligado a colgar carteles en inglés e italiano advirtiendo de las multas por comer en la calle.