Según informa la Asociación Canarias de Amistad con el Pueblo Saharaui (ACAPS), estos menores residen en condiciones durísimas, que incluyen la falta de agua corriente y electricidad y carencias sanitarias, alimenticias y materiales.

En este sentido, la asociación ha lamentado que debido a los efectos de la crisis se redujo la financiación de instituciones como ayuntamientos, cabildos y organizaciones de solidaridad, lo que produjo que también se redujera la cantidad de niños que llegaron a las islas.

Los menores que llegaron al archipiélago se distribuyeron: 61 en Gran Canaria, 54 en Tenerife, 13 en Fuerteventura, 1 en Lanzarote, 2 en La Gomera y 11 en La Palma.

Finalmente, permanecerán 4 en las islas, 2 en Tenerife y 2 en Gran Canaria, por necesidad de tratamiento médico o prolongación de las pruebas sanitarias que iniciaron al llegar.

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