'Killing', de Shinya Tsukamoto.
'Killing', de Shinya Tsukamoto, un baño de sangre para cerrar la Mostra. FESTIVAL DE CINE DE VENECIA

La violenta historia de un samurái que se niega a matar en Killing, de Shinya Tsukamoto, ha bañado este viernes de sangre la Mostra de Venecia y cerró la competición oficial de la 75 edición entre los aplausos de los seguidores de este cineasta de culto, considerado el padre del cyberpunk en Japón.

Una película sobre aprendices de samuráis que se desarrolla a mediados del siglo XIX en un Japón empobrecido, el del periodo Edo, en el que "el acto de matar era bastante normal", ha explicado este viernes Tsukamoto en rueda de prensa.

"Encontré muchas conexiones con nuestra época, en la que cada vez más y más gente cree que la violencia es una respuesta. Y por eso creé un samurái que no quiere matar", ha agregado.

El realizador, que se reconoce "hijo" cinematográfico del canadiense David Cronenberg, se planteó si un joven que quisiera formar parte de esta legendaria estirpe de guerreros en aquella época podría asesinar a otra persona sin dudarlo. "Empecé a pensar que quizás las personas de aquel tiempo no tenían ese instinto", señaló Tsukamoto, responsable de la saga Tetsuo.

Protagonizada por Sosuke Ikematsu y Yu Aoi y con el realizador interpretando a un maestro de samuráis, Killing cuenta la historia de Jirozaemon Sawamura (Ikematsu), un joven que quiere salir de su pequeña aldea para cumplir su objetivo de empuñar la catana.

Una película oscura, que el realizador tenía desde hacía 20 años "en la cabeza" y en la que ha tratado de dar una visión contrapuesta a la de su anterior trabajo, Nobi (2014).

Y el León de Oro es para...

Una película que cierra la proyección de los 21 largometrajes a competición de esta edición de la Mostra, que se cerrará este sábado con el anuncio del palmarés por parte del jurado, presidido por el mexicano Guillermo del Toro, que el año pasado con el León de Oro por La forma del agua.

Saldrá de una heterogénea selección de filmes en la que solo uno, The Nightingale, con magníficas críticas, está realizador por una mujer, la australiana Jennifer Kent. Los datos demuestran que Venecia es el certamen más machista de entre los cuatro grandes.

Esa ausencia de mujeres ha sido uno de los principales temas de conversación y debate en una Mostra en la que en diez días intensos de proyecciones se han podido ver dos películas mexicanas -Roma, de Alfonso Cuarón, y Nuestro tiempo, de Carlos Reygadas- y una argentina, Acusada, de Gonzalo Tobal. Fue la representación latinoamericana en una competición dominada por el cine occidental.

Con nombres consagrados como los hermanos Coen, Damien Chazelle, Luca Guadagnino, Paul Greengrass, Mike Leigh, Yorgos Lanthimos, Olivier Assayas o Jacques Audiard, la Mostra ha dejado poco margen en la competición oficial para descubrimientos.

Una edición que el director de la Mostra, Alberto Barbera, avanzó como "rica y curiosa" en su presentación y en la que, aseguró, se podría disfrutar de "muchas películas de género y de autor".

Pero que ha sido irregular y, aún con algunos títulos destacados, menos espectacular de lo que se preveía cuando comenzó el 29 de agosto con First Man, de Chazelle.