Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, posa ante la Moncloa. GTRES

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, celebra este domingo en Oviedo sus primeros 100 días en el Gobierno, desde que el pasado 2 de junio prometió su cargo, un periodo puede evaluarse desde los buenos ojos del PSOE, que ve en ellos un nuevo escenario de confianza en el país, o los de la oposición y la ciudadanía que, siempre o en ocasiones, han sido más críticos con cambios de criterio o comportamientos similares a los que se criticaban al PP, como la colocación de colaboradores a la cabeza de empresas públicas con sustanciosos sueldos o el nuevo trabajo de la mujer del presidente, Begoña Gómez.

En la columna de los haberes, los 100 primeros días de Gobierno de Sánchez pueden apuntarse la disposición al diálogo para intentar desatascar la situación en Cataluña o la visión humanitaria que asentó el Ejecutivo sobre inmigración con la acogida de buques de rescate como el Aquarius.

Para el PSOE, el balance de Gobierno no puede ser mejor. Según su secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, en estos 100 días "hemos pasado de la resignación a la ilusión", "hemos hecho cosas que a algunos se les antojaban imposibles".

"En un tiempo récord, se ha activado la política española iniciando una etapa nueva, de renovación de la democracia y de las políticas sociales y europeas", señalaba este viernes la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celáa.

Sin embargo, hasta Ábalos, uno de los hombres fuertes del entorno de Sánchez, admite que quizá no se ha sabido explicar todo convenientemente o que, según explicó en rueda de prensa recientemente, aún hay que hacer un importante esfuerzo para generar en la sociedad la confianza perdida durante los Gobiernos del PP.

Por eso, el lema del PSOE para el nuevo curso político es "razones para confiar". Con él, el partido y el Gobierno llevarán a cabo una "campaña pedagógica" que abrirá Sánchez con su mitin en Oviedo de este domingo. En palabras de Ábalos, se trata de difundir "el relato de lo que han supuesto estos 100 primeros días".

Cabe esperar que, en elaboración de este relato, PSOE y Gobierno mirarán con sus mejores ojos los tres primeros meses y medio de Sánchez en el Ejecutivo. Sin embargo, en todo balance hay luces y sombras, aciertos y decisiones criticadas.

"Cada uno puede poner el acento donde quiera", dijo Ábalos sobre las lecturas no tan positivas de los 100 primeros días del presidente Sánchez.

Si el PSOE lo pone en la recuperación de la confianza, la oposición, especialmente el PP, que no ha dado tregua desde la moción de censura, se ha dedicado a destacar los cambios de criterio, el donde dije digo, digo Diego, así como cuestiones que a los populares les parecen más "indecentes" que la indecencia del PP que esta semana criticó la ministra de Sanidad, Carmen Montón, al defender el decreto que revoca la exclusión de la atención sanitaria a los extranjeros indocumentados que decretó el Gobierno de Rajoy en 2012.

Los derechos de Sánchez

"Hasta ahora, lo único que en estos 100 días los españoles hemos comprobado es la recuperación de derechos para el señor Sánchez, hacer un uso impúdico de los bienes públicos, enchufar a amigos y familiares, reabrir heridas y entregarse a los populismos", denunció la diputada popular María Teresa Angulo. "Eso, muy decente no es, señora ministra", recalcó, tras enumerar algunas de las polémicas en las que se ha visto envuelto Sánchez en estos 100 días.

Rectificaciones

También ha sido frecuente afear al presidente rectificaciones -o "bandazos", según la lectura menos misericordiosa de la oposición-, sobre sus decisiones. Según Ábalos, "en muchos casos no son rectificaciones, sino que a veces se han planteado cuestiones de modo poco claro o se han malinterpretado o, con toda sinceridad, más que rectificación a veces hay evolución".

"Lo importante no es si se rectifica, si para acertar hay que rectificar, no pasa nada", aseguró Ábalos sobre los últimos 100 días, en los que ha habido luces y sombras en el Gobierno de Sánchez.

Dimisiones: la primera centena de días de Sánchez se abre y se cierra con una dimisión. La primera, la del exministro de Cultura, Maxim Huerta, que con su cese a la semana de haber sido nombrado por una condena por haber defraudado a Hacienda se convirtió en el ministro más efímero de la democracia. El cese de la hasta ahora directora general de Trabajo, Concepción Pascual, por avalar la legalización de un sindicato de prostitutas cerró este periodo el lunes de esta semana.

Éxitos

Feminismo: efectista o no, lo cierto es que el Gabinete de Sánchez saltó a la fama mundial por ser el más feminista del globo. Once mujeres y seis hombres componen el "Consejo de Ministras y de Ministros", la fórmula que muchos de ellos emplearon para jurar sus cargos, en junio. En cuanto a medidas concretas, Sánchez puede marcarse el punto de haber hecho que su vicepresidenta sea también ministra de Igualdad o por los impulsos y mejoras en las leyes y medidas contra la violencia machista pero la conciliación y la racionalización de los horarios laborales que padecen particularmente las mujeres que son madres es un objetivo que se le sigue escapando de las manos.

Cataluña, nueva época. La Generalitat sigue en sus trece, con Quim Torra insistiendo en la independencia, pero tiene ante sí a un Gobierno que ahora busca el diálogo como medio para destensar la situación. Un mes después de llegar al Gobierno se produjo la primera reunión de Sánchez y Torra en la Moncloa y otro mes después, la primera comisión bilateral Estado-Cataluña desde hacía siete años.

Sanidad Universal. El Gobierno se marcó otro tanto esta semana al conseguir el aval del Congreso para revertir el decreto de recortes en Sanidad de 2012 por el que el Gobierno de Rajoy dejó sin cobertura sanitaria a los inmigrantes indocumentados.

Transparencia: Moncloa ha subrayado estos días que el Ejecutivo de Sánchez ha mejorado su relación con el Parlamento, con un incremento de su relación con él a través de la respuesta a muchas más preguntas parlamentaria que su antecesor, más de 4.000 entre Congreso y Senado en 100 días, casi la mitad de las 8.080 preguntas parlamentarias al Gobierno de Rajoy que Sánchez se encontró sin responder a su llegada a Moncloa.

Inmigración. La gestión del intenso flujo migratorio de este verano permitió a Sánchez lucir su compromiso con los derechos humanos y con la UE y también provocó una de sus mayores rectificaciones. El presidente logró que Bruselas empezara a asumir que la recepción de los migrantes es una cuestión comunitaria y no sólo de países frontera como España y, aunque dio sobradas muestras de humanidad permitiendo el atraque de barcos cargados de personas en Valencia, Barcelona o Algeciras, a mitad de partido cambió de criterio retirando las condiciones privilegiadas para su estancia en España que se concedieron a los primeros del Aquarius y, en última instancia, ordenando y justificando las devoluciones en caliente en la frontera con Marruecos.

Polémicas

Exhumación de los restos de Franco y RTVE. Han sido dos hitos en las decisiones del Gobierno que, sin embargo, no han estado exentas de polémica. Sánchez optó por un decreto ley -"decretazo" en jerga oposición- para renovar la radiotelevisión pública, que requirió hasta siete votaciones en el Parlamento. Sobre Franco, el compromiso del Ejecutivo socialista con la Ley de Memoria Histórica sigue provocando críticas del PP y Ciudadanos, a las que suman los palos en las ruedas que podrá la familia del dictador hasta que se complete el proceso de exhumación.

Falcon, puestazos, trabajo de Begoña Gómez... En 100 días, Sánchez se ha visto envuelto en polémicas suscitadas, no por circunstancias que más o menos podrían haber escapado a su voluntad, sino por decisiones propias o familiares. Su viaje en el Falcón, el avión oficial, a Castellón para terminar asistiendo a un concierto de The Killers en el Festival Internacional de Benicassim  (FIV) al término de una jornada de breve encuentros con autoridades le valió las mismas críticas que a presidentes anteriores.

Sánchez tampoco pudo o quiso evitar otro mal de la política española, consistente en colocar a amigos y colaboradores en puestos de gestión de empresas públicas, con la duda de si lo harán bien pero la certeza de un más que buen sueldo. Su exjefe de gabinete, Juanma Serrano, es el nuevo presidente de Correos con un sueldo de cerca de 200.000 euros y su excolaborador Óscar López, de Paradores, por 170.000 euros al año.

Tal y como ocurrió en su momento, por ejemplo, con el marido de Soraya Sáenz de Santamaría, la mujer de Sánchez, Begoña Gómez, encontró un trabajo a medida como el puesto como responsable del Centro África que el Instituto Empresa ha creado expresamente para ella.

Dificultades

El Congreso, cuesta arriba. En 100 días, Sánchez ha podido comprobar más que de sobra lo difícil que es gobernar con sólo 84 diputados en el Congreso, una cifra muy alejada de la mayoría absoluta de 176. La renovación de RTVE fue aviso de las dificultades para aprobar la ley más importante de cualquier gobierno, los Presupuestos. El primer varapalo llegó en julio, cuando el Congreso rechazó el techo de gasto y continuará este otoño con las negociaciones para alcanzar un acuerdo final. A pesar del buen momento con Podemos, Sánchez tendrá que lidiar con las reivindicaciones de PNV, PdeCAT o ERC.

Nuevo socio. La minoría parlamentaria del PSOE para apuntalar al Gobierno podría ser peor. A Sánchez le ha salido un no-todavía socio de gobierno en el líder de Podemos, Pablo Iglesias, deseoso de llegar con él a una alianza de gobierno más contundente.