Estudiantes Erasmus
Las becas Erasmus son las más conocidas para el intercambio de estudiantes universitarios. LAURA GONZÁLEZ

El Tribunal de Cuentas de la Unión Europea (UE) alerta de que los criterios que se usan para determinar la cuantía de la beca que reciben los estudiantes Erasmus deben revisarse para que el dinero que se concede sea acorde al nivel de vida del país en el que se va a realizar la estancia.

El sistema actual, advierten los auditores europeos en un informe sobre el programa de movilidad publicado este jueves, puede desincentivar que los estudiantes que proceden de entornos con menos recursos económicos soliciten la beca.

"Algunos estudiantes e instituciones nos dicen que no son suficientes para cubrir los costes (de vivir fuera) y es necesaria financiación adicional", alerta el informe, que precisa que este dinero extra suele proceder de la familia del estudiante o de sus propios ahorros. Aunque reconoce que el sistema actual es positivo para la simplificación del programa, el Tribunal recomienda a Bruselas que garantice que "se evitan efectos indeseados" del funcionamiento del mecanismo.

"Las becas para respaldar la movilidad de los individuos deberían ajustarse a los costes de vivir y subsistir en el país receptor", señala el informe, que agrega también que emplear el criterio de la distancia entre la universidad de origen y la de destino "beneficia a los participantes de grandes ciudades" con buenas conexiones de transporte y perjudica a los de entornos rurales.

El informe de los auditores, que tomaron como referencia para su informe diversos estudios, documentación y entrevistas con partes interesadas de España, Estonia, Polonia, Noruega y Rumanía, encontró que la movilidad bajo este programa "impulsa las habilidades y la empleabilidad" de los participantes.

"La evaluación intermedia del programa prueba que los estudiantes de enseñanza superior y de FP que han participado en la movilidad tienen mejores perspectivas de empleo y salario que aquellos que no han participado", indica el informe.

Las estadísticas, aseguran, apuntan a una alta satisfacción de los estudiantes que han disfrutado de este programa, con un 93,8 % de los encuestados que asegura que han mejorado en competencias clave y un 79,1 % que considera que ha aumentado su empleabilidad.

Problemas con los idiomas

Los auditores advierten, sin embargo, de que el desconocimiento de idiomas diferentes al materno tras participar en el Erasmus+ puede frenar la posibilidad de permanecer en el país receptor para solicitar un empleo, una circunstancia más común en FP. Particularmente, señala en el informe el caso de unos estudiantes de FP españoles que no lograron trabajo en Berlín tras su estancia con el programa Erasmus debido a su falta de habilidad tanto con el alemán como con el inglés.

Además, señalan, los estudiantes que participan en el programa Erasmus+ tienen actitudes más positivas respecto a la UE que los que acaban sus estudios sin esta experiencia de movilidad, un logro que los países no pueden alcanzar por sí solos y que hace al programa "una de las marcas más reconocibles de la UE".

"La participación en la movilidad Erasmus+ promovió el sentimiento europeo, un 19 % más que en los no participantes", señala el informe, que añade que el público en general percibe el programa como "uno de los pilares de la identidad europea y un beneficio concreto que la UE proporciona a sus ciudadanos".

El programa, en el que participan los 28 Estados miembros de la UE, Macedonia, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Turquía y al que están asociados más de 145 países, contó en 2018 con 2,3 millones de participantes, una cifra que se espera se multiplique casi por cinco, hasta 12 millones, en 2027.

De cara al próximo periodo financiero europeo, entre 2021 y 2027, Bruselas ha propuesto doblar al presupuesto destinado al programa Erasmus desde los 14.700 millones de euros actuales hasta más de 29.550 millones, si bien esta propuesta aún debe obtener el visto bueno de la Eurocámara y el Consejo.