Terraza del hotel H10 Montcada con vistas a la Catedral de Barcelona.
La terraza de un hotel con vistas a la Catedral de Barcelona. H10 HOTELES

El turismo que se aloja en hoteles, que acostumbra a ser el que tiene más poder adquisitivo, ha mostrado menos interés por la capital catalana este verano, según revelan los datos que ha dado a conocer este jueves el Gremi d'Hotels de Barcelona, y para hacer frente a esta realidad, estos establecimientos han tenido que bajar precios. Esto ha permitido mantener la ocupación a unos niveles similares a los de la pasada temporada estival pero a cambio, ha supuesto una caída de la facturación.

Esta bajó un 14% durante julio y agosto en relación al mismo periodo de 2017, ha señalado el presidente del Gremi, Jordi Clos, mientras que la ocupación descendió solo un 1% aproximadamente. La principal causa de esta disminución de los ingresos, en su opinión, es que "Barcelona está perdiendo reputación" para el turismo, debido, sobre todo, al aumento del incivismo y la inseguridad, al "posicionamiento negativo del Consistorio respecto a la actividad turística" y a la "inestabilidad política" en Catalunya.

En cuanto a julio, los datos del Gremi señalan que la ocupación fue del 91%, un 0,7% menor a la del mismo mes del año pasado, pero que el precio medio de las habitaciones se situó en los 150 euros, lo que representó una bajada del 7% y lo que supuso una caída de la facturación del 7,31%.

En agosto, los hoteles estuvieron ocupados al 88%, lo que comportó una disminución del 1% respecto al mismo periodo de 2017, y el precio medio de las habitaciones fue de 135 euros, un 19% inferior. La facturación, como consecuencia, cayó un 20%.

Los datos también muestran que esta ha bajado especialmente este verano en los hoteles de lujo (18,5%) y que de enero a agosto disminuyó un 9,6% en relación a los mismos meses del año pasado, mientras que la ocupación descendió un 2,5% y el coste de las habitaciones (134,47 euros), un 7,3%.

Barcelona cae del octavo al decimoquinto lugar

"Barcelona tiene un constipado que se tiene que curar", ha afirmado Clos, y ha lamentado que la capital catalana ha bajado del octavo al decimoquinto lugar en el ranking de las ciudades mejor valoradas del mundo de City Rep Trak y que los medios de comunicación internacionales están alertando de los "riesgos" que supone visitarla. "Advierten del peligro de venir a Cataluña por la situación política y los turistas son muy miedicas y rechazan los problemas", ha dicho.

Además, se ha quejado de que el gobierno municipal lanza el mensaje de que "el turismo genera un conflicto" y de que pone freno a los hoteles pero no persigue con el mismo empeño los alojamientos turísticos no regulados. En este sentido, ha señalado que hay 82.000 plazas reguladas en la ciudad –sin contar unas 40.000 en apartamentos legales– por 129.000 que no lo están.

Ha subrayado, por otro lado, que "el aumento de la inseguridad es dramático", sobre todo por el incremento de los robos, y ha criticado también el incivismo. "La gente hace sus necesidades en la calle y se pasea por Barcelona sin camiseta pese a que hay una normativa que lo prohibe", ha apuntado.

El presidente del Gremi d'Hotels ha denunciado, asimismo, que el top manta "es una epidemia", que en las playas "cuando no te intentan vender mojitos o cervezas te ofrecen masajes", que las calles están sucias y que crece la venta de droga.

Aunque para Clos estos son los principales motivos de la pérdida de reputación de Barcelona, también ha citado como causas las huelgas en el aeropuerto de El Prat este verano y el atentado de agosto de 2017 en La Rambla.

Ha dicho, asimismo, que por otro lado han influido "factores externos" que han hecho disminuir el turismo en el conjunto de España, como "la recuperación de destinos como Túnez o Turquía" o la ola de calor en el norte de Europa este verano. Sin embargo, les ha quitado importancia, porque "los datos son negativos desde enero".

Relanzar la marca Barcelona

El presidente del Gremi d'Hotels ha reclamado destinar el 100% del impuesto turístico a la promoción de la ciudad y a relanzar la marca Barcelona.

También ha exigido un "cambio de criterio" municipal respecto al sector turístico y no permitir que crezca "la oferta turística de nivel bajo".

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