La versión de los hechos ofrecida por esta joven, que tenía 18 años cuando se produjo el trágico suceso, ha diferido de forma notable de la ofrecida por el acusado, que ha atribuido su comportamiento a una supuesta "enajenación" mental que le hizo percibir en Gabriela y en su hija Alicia a la "semilla del mal".

Gabriela O. ha asegurado que D.M., cuya defensa reclama la eximente completa por enajenación mental, se comportó con "normalidad" en todo momento en el día previo y en las horas anteriores al momento en el que lanzó a la bebé por la ventana de un piso de la calle Libertad, en Vitoria.

Según ha explicado, la única ocasión en la que el acusado tuvo un comportamiento extraño fue cuando se sentó en el cuarto de baño de su piso, al que ella había acudido a pasar la noche ante la "insistencia" de D.M. para que acudiera.

En ese momento, el presunto asesino -al que la joven había conocido a finales de 2015- afirmó que los niños "iban a provocar el fin del mundo", según ha explicado Gabriela, en contradicción con lo dicho por D.M., quien en su declaración ante el tribunal ha asegurado que desde el día anterior, y en reiteradas ocasiones, había advertido a la joven de que percibía "señales" que vaticinaban el fin del mundo.

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