Sánchez y Torra.
Pedro Sánchez y Quim Torra. EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asumió este lunes la retórica independentista de que los catalanes no han votado su Estatut para ofrecer un pacto que no pasa por la autodeterminación, pero sí por un referendum. Sánchez propuso un nuevo Estatut que para su aprobación deberá votarse en un "referedum de autogobierno", no de autodeterminación.

"Cataluña tiene un Estatuto que no votó", dijo Sánchez, que apostó por que los catalanes voten un nuevo Estatut, que debería negociar el Parlamento catalán y sobre el que de momento el PSOE no tiene más calendario que su buena disposición.

Según su secretario de Organización, José Luis Ábalos, una nueva reforma del Estatut corresponde al Parlament, pero el Gobierno central no será un "obstáculo" para un nuevo pacto estatutario. "Tenemos que ponernos de acuerdo en que las voluntades sean recíprocas", dijo Ábalos sobre las posibilidades de que los partidos independentistas se avengan a negociar una nueva ley que mantiene a Cataluña en el autonomismo, no en la independencia. "Siempre hemos pensando que Cataluña tiene un Estatut que no se ha votado, es el único caso, y tiene que haber un marco jurídico, que los ciudadanos vayan a votar y se sientan reconocidos", abundó Ábalos.

Como el resto de españoles de otras comunidades, los catalanes refrendaron en 2006 un nuevo estatuto en una votación en la que, eso sí, no partició ni la mitad del censo, en parte como protesta por las rebajas que hizo el Congreso al texto que salió del Parlament.

Recurso ante el TC

Sin embargo, la aseveración de Sánchez de que el Estatut vigente no se votó tiene que ver con que en 2010 el Tribunal Constitucional anuló 14 artículos e intepretó otros 27 en su fallo al recurso de inconstitucionalidad que había presentado el PP. El PSC propone desde hace años revisar algunos artículos que el Constitucional echó para atrás y Ábalos explicó este lunes que podría hacerse en los casos en los que el Estatut no chocaba con la Constitución, sino contra leyes que podrían modificarse para que tuvieran cabida.

"Lo importante sería que pudiéramos sentarnos en torno a esa agenda, sería normalizar la situación institucional tener esa agenda y no la independencia sí o no", apuntó Ábalos.

Las diferencias entre el texto que aprobó el Parlament en 2005 y el que entró en vigor en 2006 forma parte de la retórica independentista sobre las causas del soberanismo, que ya no se calma con una reforma estatutaria, según las reacciones que provocó la oferta de Sánchez ante un otoño en el que la situación de Cataluña volverá a condicionar la política española.

El Gobierno necesita los votos de PDeCAT y ERC para aprobar los Presupuestos de 2019. Si no lo lograse, Sánchez tendrá que optar entre prorrogar las Cuentas de 2018 que elaboró el PP o convocar elecciones. La negociación coincidirá con el juicio contra el procès, que mantiene en prisión preventiva a políticos catalanes como el exvicepresident Oriol Junqueras.

La reacción a un nuevo Estatut fue fría este lunes. La consellera de Presidencia, Elsa Artadi, recordó que "el debate sobre un Estatut de autogobierno ya lo tuvimos y en 2006 se votó y luego no se respetó". ERC pidió a Sánchez que sea "valiente" y dé "una respuesta política abordando el derecho a decidir".

Cuatro claves

  • Competencia del Parlament: La reforma del Estatut corresponde al Parlamento catalán, que como en 2005, después remitiría el texto para su aprobación en el Congreso, con o sin modificación previa de la comisión constitucional. En el Parlament hoy hay mayoría de partidos pro independencia, no por la vía autonómica que supone un Estatuto. Para el Gobierno, empezar a negociar abriría una "agenda" nueva, que ya no estaría basada en la dictomía "independencia sí o no", pero no depende de él. En todo caso, el Gobierno se compromete a no ser "un obstáculo" en esta eventual labor parlamentaria.
  • Explorando ideas: Según Ábalos, desde que Sánchez llegó al Gobierno, ha habido "muchas conversaciones" para explorar las demandas catalanas. El presidente aseguró este lunes que este verano se ha escrito y ha hablado con Torra y la ministra de Política Territorial, Meritxel Batet, es una de las que más conversa con dirigentes catalanes para "ir ajustando las demandas" y conocer las inquietudes sobre un eventual nuevo Estatut.
  • Reunión en octubre: Tras su primer encuentro el pasado mes de julio en La Moncloa, el presidente del Gobierno y el del Govern volvéran a reunirse en octubre en el Palau de la Generalitat en un encuentro en el que Torra volverá a plantear sus reinvidicaciones sobre "presos políticos y exiliados" tal y como ya hizo la delegación catalana en la primera comisión bilateral Estado-Cataluña en siete años, en agosto pasado.
  • Discurso de Torra: Sánchez tomará el pulso a Torra en el discurso que el presidente de la Generalitat pronuncia este martes, en el que podría advertir con abrir las cárceles catalanas si los políticos catalanes son condenados. Ábalos le pidió este lunes "no entrar en una guerra de amenazas" y "procurar la convivencia en Cataluña".