El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont dijo este lunes que el Gobierno español "sentará un precedente gravísimo" si se hace cargo de la defensa del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena en la causa en Bélgica.

"Sentaría un precedente gravísimo que se hiciera cargo de los gastos de la defensa jurídica de un español, sea juez o no, que tiene una demanda particular en otra jurisdicción", señaló Puigdemont a los medios en la población belga de Waterloo.

El expresidente huido a Bélgica aseguró que existe "cierta confusión" sobre si el Gobierno español se hará o no cargo de la defensa de Llarena y explicó que aunque ha leído la información "varias veces" todavía no se ha "aclarado".

"Ya veremos qué pasa el día 4; de lo que estoy seguro es de que hay muchas presiones políticas, lo que demuestra nuestra argumentación principal desde que empezó este maldito proceso contra el procés: todo esto es un montaje político, de persecución política", dijo.

Puigdemont señaló que así lo "demuestra" que el PP hiciera "defensa política de posicionamientos jurídicos", así como que "un magistrado (Llarena) hablara en vez de callar sobre causas que estaba instruyendo".

Llarena está citado judicialmente en Bélgica el próximo 4 de septiembre por una demanda civil presentada por Puigdemont y los exconsejeros catalanes huidos.

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, afirmó este lunes que el Gobierno defenderá en Bélgica "hasta las últimas consecuencias" la integridad jurisdiccional y los intereses de España, que pasan también por "defender la actuación jurisdiccional" del magistrado Llarena.

La violencia en Cataluña

En las mismas declaraciones, el expresidente de la Generalitat llamó a "ir con cuidado" a los "partidos que flirtean con la violencia" en Cataluña, al tiempo que reiteró al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que explique "su proyecto" para Cataluña.

"Que vayan con cuidado porque eso Cataluña no lo va a aceptar. Como no lo aceptó en el pasado en los peores tiempos del terrorismo que manchó de sangre España con ETA. Cataluña siempre se opuso y se opondrá a la violencia", declaró Puigdemont.

Sin nombrar a personas ni a partidos en concreto, sí aclaró que los que "han optado por la violencia" son "una minoría de la minoría" y que "no representan a los que están en contra de la independencia".

En ese sentido, Puigdemont negó que en Cataluña exista ruptura social, si bien dijo que existe una "ingeniería de la confrontación" para dar imagen de "fractura" de la sociedad catalana por altercados en torno a símbolos independentistas como los lazos amarillos en la vía pública.

Puigdemont, que repasó la actual coyuntura política española con el presidente de la Generalitat Quim Torra, señaló que "la sociedad catalana no va a caer en provocaciones".

Los espacios públicos

Respecto a la aparición de símbolos independentistas en espacios públicos, opinó que ve estos lugares "como un espacio de debate y diálogo".

A propósito de la investigación de la Fiscalía a los Mossos d' Esquadra por identificar a las personas que retiran lazos amarillos, Torra defendió que actúan "correctamente" y calificó de "erróneas" esas diligencias.

Torra y Puigdemont abordaron este lunes en Waterloo, una población cercana a la capital belga, asuntos del nuevo curso político que ahora comienza, además de reunirse con los exconsejeros Meritxell Serret y Lluís Puig, también huidos en Bélgica a finales de octubre de 2017.

"Queríamos comenzar el curso político en Waterloo con los exconsejeros y Puigdemont", explicó Torra, que consideró conveniente confrontar las próximas citas este otoño cargado de eventos simbólicos para el independentismo "no de forma nostálgica, sino reivindicativamente y mirando hacia delante" para "implementar la República y hacerla real".