Migrantes en las instalaciones del CETI de Ceuta
Migrantes en las instalaciones del CETI de Ceuta CEDIDA

El último salto de la valla fronteriza de Ceuta, que han protagonizado este miércoles 116 inmigrantes subsaharianos, eleva a 1.400 el número de personas que han entrado en España este año por esta vía.

Las asociaciones de guardias civiles han pedido que se refuerce la protección de los agentes que trabajan en ese perímetro fronterizo entre Ceuta y Marruecos después de la agresividad empleada por los migrantes en este último asalto masivo y que ha provocado siete guardias civiles heridos. Las peticiones ya fueron formuladas el pasado 26 de julio cuando 600 personas saltaron la valla.

Según los datos publicados por el Ministerio del Interior, hasta el 15 de agosto, el total de llegadas de inmigrantes a España, tanto por mar como por las fronteras terrestres, asciende a 29.541 personas, 16.443 más que en el mismo período del año pasado.

Sin contabilizar el último asalto de este miércoles, se habían registrado 1.281 llegadas de inmigrantes por la frontera con Ceuta, un 21% menos que en 2017. La última entrada de inmigrantes por esta vía eleva la cifra pero sigue siendo inferior respecto al mismo período del año anterior.

Junto a los 602 inmigrantes que accedieron a Ceuta en el mes de julio con gran violencia y a la carrera, según el registro de Interior, otros 263 inmigrantes han llegado en 22 embarcaciones a la ciudad autónoma.

Las cifras de Melilla sí registran un aumento de las llegadas respecto a 2017, tanto por vía terrestre que fueron 2.901 personas, como por pateras, 478.

Violencia contra la Guardia Civil

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha expresado su apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en particular a los agentes que han resultado heridos este miércoles. Sánchez destaca que los cuerpos policiales están "afrontando de forma ejemplar el desafío migratorio".

La Guardia Civil ha destacado la gran violencia empleada por los inmigrantes en este asalto, donde han llegado a emplear, además de cizallas, palos y objetos cortantes, cal viva, ácido de baterías y excrementos, que arrojaron a los agentes, al igual que en el último asalto masivo en julio.

La secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, ha asegurado que este último asalto responde "a una escalada que venía 'larvándose' desde hace tiempo" debido al cierre de las puertas de salida de los emigrantes de África por el Mediterráneo más oriental y central.

También ha recordado que el Gobierno trabaja "en una alternativa a las concertinas", lo que no significa que vayan a desaparecer, sino que se busca "una alternativa en la configuración de una valla que puede ser mucho menos lesiva y mucho más efectiva en evitar los saltos".

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) pide permitir el uso de medios para el control de masas, como escudos que puedan repeler los productos que los inmigrantes arrojan y material antidisturbios, entre otros. Para la asociación la vida de los agentes pueden llegar a correr peligro sin estos medios, especialmente en asaltos de gran violencia.

Además, la asociación destaca "la sensación de abandono institucional, rabia e impotencia". El ministerio de Interior reforzó la plantilla y los dispositivos de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta tras la entrada de 602 inmigrantes en julio, una ampliación que se dijo continuará de forma progresiva.