El satélite Aeolus, el "guardián de los vientos", según la mitología griega, espera ya en la Guayana Francesa su lanzamiento al espacio para comenzar su misión de estudiar los vientos y contribuir así a afinar las predicciones meteorológicas.

Aeolus contribuirá a disponer de un conocimiento más profundo de la atmósfera y de su dinámica y mejorará así los modelos a corto y medio plazo, pero además mejorará los modelos climáticos a largo plazo, necesarios para conocer cómo afectará a la Tierra el cambio climático durante las próximas décadas.

Así lo ha expuesto a Efe el meteorólogo Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), quien ha observado que la Península Ibérica podría ser una de las regiones más afectadas por el cambio climático y que es por ello especialmente importante para España disponer de más información para mejorar las predicciones climáticas a largo plazo.

El lanzamiento del Aeolus estaba programado para este martes desde la base que la Agencia Europea del Espacio (ESA) tiene en Kuru (Guayana francesa) pero han sido precisamente los fuertes vientos previstos en la zona los que han obligado a aplazar la salida del nuevo satélite europeo.

Aeolus y los vientos a la hora

En cifras, la construcción del Aeolus se ha prolongado durante 16 años; orbitará a 320 kilómetros de la Tierra; pesa 1.360 kilos; su misión se prolongará durante al menos tres años; es el quinto satélite europeo dedicado específicamente a explorar y conocer la Tierra; y será capaz de proporcionar cien perfiles de viento a la hora.

Rubén del Campo ha subrayado que la realización de esos perfiles de viento en la troposfera, capa de la atmósfera donde se producen la mayor parte de los fenómenos meteorológicos) y en la baja estratosfera contribuirá a reducir la carencia de datos que existe en la actualidad, y ha destacado que será información en tiempo casi real.

El satélite, ha precisado Rubén del Campo, será capaz de medir vientos con una precisión de hasta dos metros por segundo en la troposfera, y que esa precisión será de hasta un metro por segundo desde la superficie de la Tierra hasta una altitud de 2 kilómetros.

Respecto a las predicciones a corto plazo, el meteorólogo ha señalado que sus datos serán muy valiosos en latitudes extratropicales del hemisferio sur, donde todavía hay -ha señalado- una carencia importante de datos de viento, medidos con instrumentos convencionales.

En el hemisferio norte hay más datos, pero el portavoz de la Aemet ha observado que existen todavía "lagunas" que provocan ocasionalmente errores en los pronósticos a corto plazo, sobre todo en el caso de las borrascas muy fuertes como las que se originan a partir de "ciclogénesis explosivas".

España, además de miembro fundador de la ESA, es miembro del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo, que se encarga del desarrollo y mejora de los modelos de predicción numérica del tiempo, ha recordado el meteorólogo, y ha destacado en este sentido la importancia de los datos que aportará el satélite.

Además, en el caso de España, Aeolus ayudará a realizar una mejor predicción local de los episodios de vientos intensos, y cuando se prevea el acercamiento de una borrasca que traiga fuertes vientos se podrá conocer con más exactitud cómo afectarán esos vientos a áreas pequeñas.

España, un país con relieves complicados

Rubén del Campo ha destacado que eso es "especialmente importante" para un país con una orografía tan complicada como España, y ha señalado que contribuirá además a conocer mejor la dinámica de la atmósfera y del transporte de partículas como aerosoles.

España es un país que se ve a veces afectado por la llegada de polvo en suspensión procedente del norte de África, ha observado Rubén del Campo, y ha destacado la importancia de mejorar los pronósticos sobre la llegada de ese polvo, que puede afectar a la salud de personas con problemas respiratorios, o de las "lluvias de barro" que pueden afectar a la agricultura.