Ola de calor en París
Multitud de personas se refrescan en las fuentes de los jardines del Trocadero junto a la Torre Eiffel en París, Francia. Jeremy Lempin / EFE

El verano es una época de masificaciones, viajes, fotos, comidas con amigos, pero también de mucha ganancia para los pequeños, medianos y grandes ladrones. Quienes manejan esas malas artes son conscientes de que las grandes ciudades, y sobre todo los turistas, son carne de cañón para conseguir cuantos más botines mejor.

Las capitales europeas no son ajenas a este tipo de actos y aunque los controles en los años han mejorado, muchas veces los cacos siguen campando por las zonas más concurridas sin ser vistos. No se les aprecia, pero se hacen notar.

Carteras, joyas, móviles, mochilas o bolsos son sus objetos favoritos. A veces incluso utilizan la violencia, pero es mucho más habitual que cumplan con su objetivo en silencio, sin dejar más rastro que la perplejidad de los afectados.

Madrid

Hay que partir de la base de que ninguna de las ciudades expuestas es peligrosa, pero por supuesto las zonas más céntricas no se libran de los hurtos. En el caso de Madrid aparecen los llamados carteristas, cuya presencia ha ido cayendo en los últimos años. Zonas como la Puerta del Sol o Gran Vía son ejemplos de lugares en los que hay que estar con mil ojos.

Desde hace varios años, a los carteristas se les puede ver en las estaciones de metro  y aprovechan la entrada y salida de pasajeros en los vagones para 'meter la mano'. La vigilancia sobre ellos ha aumentado y los agentes de Policía tienen controladas las caras y hasta los nombres de la mayoría.

En el caso de la capital española, los lugares con mayor índice de robos son muy concretos: plazas, lugares emblemáticos -como el parque del Retiro- o eventos masivos (conciertos, partidos de fútbol, etc).

Barcelona

La Ciudad Condal ha sido también un lugar sobre el que se ha puesto el foco en el tema de los cacos. La Rambla y la Plaza Catalunya concentran la mayoría de los robos, algunos de ellos incluso han llevado consigo situaciones violentas. En julio del año pasado, los datos mostraron una subida del índice de hurtos de un 7,5% coincidiendo con la llegada de turistas.

También hay que tener en cuenta otras zonas como el barrio Gótico y la calle Montcada, centro de la arquitectura medieval y que concentra algunos de los edificios góticos más destacadosDada la complejidad de la situación, Mossos y Guardia Urbana han puesto en marcha un plan de choque para frenar los hurtos.

París

Los lugares en los que más control se debe tener cuando se viaja a la ciudad del amor son sin duda la Torre Eiffel, la Catedral de Notre-Dame, los Campos Elíseos y el Museo del Louvre. Pero, como sucede en Madrid, los carteristas hacen la mayor parte de su 'trabajo' en el Metro.

Usan técnicas muy concretas: alguien derrama alguna bebida o mancha tu ropa intencionalmente pero haciéndolo parecer un accidente y aprovechando el descontrol para robar carteras o móviles. Ese es uno de los métodos que más han visto ejecutar los agentes que vigilan este tipo de actos en el suburbano de la capital francesa.

Roma

Otra de las capitales europeas con mayor cifra de turistas anuales. Y desde la llegada ya existe cierto peligro. La estación de Termini, que es la más importante de la ciudad, acoge gran cantidad de denuncias por robo, tanto dentro de los trenes como en el paseo de los viajeros por los andenes.

La Plaza España y el suburbio de Trionfale son otras zonas masificadas, al igual que el Coliseo. Tantas son las maneras que tienen los ladrones de actuar, que una de las recomendaciones cuando se viaja a Roma es no ir por los bordes de las aceras. ¿Por qué? Para no ponerselo fácil a los delincuentes que viajan en moto.

Otro de los métodos que se ha popularizado en Italia es el llamado 'skimming': consiste en el robo de datos personales a través de aplicaciones electrónicas en los cajeros automáticos.

Londres

La capital británica recibe cada año a unos 17 millones de turistas, y está plagada de lugares emblemáticos. Eso sí, tampoco es ajena a los ladrones. Hay dos tipos de zonas: las masificadas, como Picadilly Circus, el Big Ben o Trafalgar Square, y las exclusivas, como Oxford Street. En función de unas u otras, los cacos buscan diferentes perfiles de víctimas.

Lugares como Candem o el Soho son carne de cañón por su nivel de masificación: despistes, choques involuntarios con gente y roces que parecen inocentes. Ahí desaparecen carteras, bolsos o móviles sin que el perjudicado o perjudicada se dé cuenta. En cambio, los afectados en, por ejemplo, los aledaños a Harrod's suelen ser personas de clase alta, y el objetivo de los ladrones son las joyas o los artículos de valor.