Salvador Sobral y Netta
Salvador Sobral le entrega a Netta el trofeo de ganador del festival de Eurovisión. EFE

Las autoridades de Israel y la corporación de radiodifusión pública Kan llegaron a un acuerdo para que esta aporte los 12 millones de euros de garantía que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) exige para celebrar en el país la próxima edición de Eurovisión. El pacto se alcanzó solo unas horas antes de expirar el plazo.

Kan (Corporación de Radiodifusión Pública) finalmente pedirá un préstamo bancario para hacer frente a la suma, que será garantizado por el Tesoro y que el Gobierno podría devolver a la corporación en caso de que se cancele el evento y se pierda el importe, informó el digital Ynet.

"La IPBC da gran importancia a ser anfitriona de Eurovisión en Israel, tanto por la exposición que daría al Estado como porque la competición serviría como un impulso económico" para el país, señaló la radiodifusora en un comunicado.

La corporación añadió que confía en que los ministros que "hablaron en los medios sobre la financiación del concurso" cumplan su palabra.

Se calcula que el coste de organizar este festival de la canción es de unos 35 millones de euros, aunque por el momento no se ha determinado de qué presupuesto saldrán.

Kan no quería aportar el importe de depósito, argumentando que, de no celebrarse finalmente el evento y perderse esa cantidad, tendría que despedir a unos 200 empleados o cancelar la producción propia para hacer frente a la deuda.

Israel se hizo con el derecho a ser sede de la próxima edición de Eurovisión tras triunfar este año en la celebrada en Lisboa Neta Barzilai, con su tema feminista Toy.

Donación millonaria

Dentro de la incertidumbre israelí, un multimillonario ha decidido convertirse en el héroe de los eurofans para evitar que este tipo de dramas vuelvan a repetirse.

Sylvan Adam se ha ofrecido a hacer una generosa donación para que la cadena del país que será finalmente anfitrión del concurso musical no repare en gastos a la hora de celebrar Eurovisión 2019.

Sus fuentes más cercanas aseguran que, mintuos después del triunfo de Netta Barziali en mayo en Lisboa, el multimillonario ya decidió que haría todo lo que pudiera para lograr que el festival fuera un auténtico fenómeno en Israel, tal y como recoge el medio The Jerusalem Post.

Numerosos obstáculos

El ministro de Finanzas de Israel, Moshe Kahlon, advirtió este lunes de que la celebración del evento podría suspenderse si no se solucionaban las desavenencias e instó a Kan a no cometer lo que consideró que sería "un grave error".

Esta última disputa se suma a una serie de obstáculos sobre el certamen, el primero de ellos la insistencia de miembros del Gobierno de celebrarlo en Jerusalén, una ciudad que Israel considera su capital, pero que no es reconocida como tal por la comunidad internacional y cuya parte oriental está ocupada a los palestinos desde 1967.

Acechó también el probable rechazo de los ultrarreligiosos judíos, contrarios a la realización de trabajos en Shabat (día de la semana sagrado para esta religión).

A ello se sumó la complicación de la situación jurídica de Kan, tras la aprobación de la ley que la divide en dos canales, uno dedicado solo a noticias y otro a entretenimiento, que de ser ratificada por el Supremo obligaría a su salida de la UER y a tramitar su readmisión.