Burgos acoge a cientos de voluntarios y vecinos que trabajan en la reconstrucción del Monasterio de Rioseco, que en el siglo XIII fue habitado por los monjes de la orden del Císter.

Los religiosos vivieron en este monasterio burgalés durante unos 600 años hasta que a mediados del silgo XIX comenzó una época de total abandono y deterioro.

No obstante, este proyecto, que cuenta con la colaboración de numerosos voluntarios y vecinos le va devolviendo la vida a un templo que va camino de convertirse en un Bien de Interés Cultural.