La víctima había sido contratada por otra mujer -ahora detenida- cuando estaba embarazada como empleada de hogar pero fue obligada a ejercer la prostitución una vez dio a luz, para sufragarse los gastos que le ocasionaba el acogerla en su domicilio.

A los tres meses la joven empezó a sufrir ataques de ansiedad, por lo que volvió a trabajar como asistenta doméstica y cuidadora de la hija de la mujer que la explotaba, trabajo que ejercía sin contrato, sin sueldo y sometida a un férreo control personal.

La víctima, de origen centroamericano, llegó a España en 2016 en busca de una vida mejor y tras realizar trabajos esporádicos en la provincia de Girona se quedó embarazada.

A través de Internet contactó con la ahora detenida, una mujer con nacionalidad española y origen ecuatoriano, quien le ofreció un empleo para realizar labores domésticas en su domicilio, en calidad de interna, a cambio de 500 euros mensuales, cantidad que solo percibió el primer mes.

AMENAZAS Y COACCIONES

Una vez dio a luz, la mujer le presionó para que ejerciera la prostitución en un club de La Jonquera (Girona) para ganar dinero con el que cubrir su mantenimiento y el del bebé.

Ante las reiteradas negativas, la amenazó con denunciar a la policía su situación administrativa irregular, asegurando que sería deportada y le quitarían a su hija, y durante los tres meses que fue obligada a prostituirse, la proxeneta se quedó con todo el dinero que ganó.

Las amenazas siguieron cuando dejó de ejercer la prostitución, y no la dejaba salir a la calle salvo excepciones contadas y bajo permanentes amenazas.

La detenida, a quien se le imputan presuntos delitos de trata de seres humanos y contra los derechos de los trabajadores, fue puesta adisposición judicial y quedó en libertad con cargos a la espera de juicio.

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