Sylvester Stallone
Sylvester Stallone en la presentación de su película 'John Rambo' en el estadio de fútbol Santiago Bernabéu(Madrid). SUSANA VERA / REUTERS

En persona no es tan grande como uno espera, pero sí lo suficiente como para inspirar respeto, algo que consigue especialmente gracias a su cavernosa voz, capaz de silenciar a los más de 100 periodistas reunidos en el césped del estadio Santiago Bernabéu, donde presenta su última película, "John Rambo", escrita, dirigida y protagonizada por él. A sus 61 años, Sylvester Stallone se mantiene en forma, eso está a la vista. Hijo de inmigrantes italianos y criado en ‘la cocina del infierno" de Nueva York, no solo consiguió su sueño de hacerse un lugar en el "olimpo hollywoodiense", sino que al menos dos de sus personajes, Rocky y Rambo, son ya un mito. Veinte años después de su última aventura, el ex-combatiente de Vietnam más famoso del mundo vuelve a anudarse la cinta en la frente para luchar contra los "malvados" en una cuarta entrega, en la que debe salvar, río arriba, a un grupo de misioneros secuestrados por el ejército birmano.


¿Qué le ha hecho volver a encarnar este personaje, veinte años después?

Quería hacer dinero pero a la vez también deseaba crear algo duro y difícil, alejado del gran cine comercial que se está haciendo en Hollywood, que es cada día menos emocional.

Durante el rodaje tenía tantas agujetas que me tenía que tomar 20 aspirinas por las mañanas"

John Rambo contiene una violencia mucho más explícita que sus predecesoras. ¿Era necesario volar por los aires brazos y piernas?
El tono cruel y realista está buscado muy a propósito. La película es violenta porque el mundo es violento, y yo no voy a esconderlo. Si hubiera hecho una película más suave hubiera ganado más dinero, pero lo que pretendía era mostrar a la gente joven lo que es el sufrimiento verdadero, lo que es una guerra, un soldado, lo que hace una bala en un cuerpo humano. No me importan las críticas negativas por las escenas de violencia gratuita del filme si ello contribuye a denunciar esos conflictos de los que nunca se habla, pero que sufren miles de personas a diario, como es el caso de Somalia, Kenia, Irak o la propia Birmania.

¿Valoró la idea de situar la película en Irak, y no en Birmania?
No podía hacer eso, porque la guerra de Irak es demasiado real, muere mucha gente allí todos los días, y me parecía un insulto crear una fantasía en una situación tan real así que preferí situar a Rambo en un lugar más alejado. En Birmania hay una guerra desde hace más de cincuenta años y los birmanos pagan millones de dólares a Washington y están creando grupos de presión para que no se hable sobre esto. Allí está habiendo un genocidio que nadie ve porque están comprando el silencio en Washington, y a nadie le importa.

Sylvester Stallone en el estadio Santiago Bernabeú.¿Ha tenido problemas físicos en este rodaje por ser un hombre de sesenta años?
La parte más difícil es que contraté a un joven de veintitantos años para todas las escenas de acción y el primer día se lesionó. Así que tuve que hacer yo todas las escenas de correr, saltar... Fue horroroso. Cada mañana me sentía como si me hubiera caído de un rascacielos, tenía todo el cuerpo lleno de agujetas, me tenía que tomar veinte aspirinas. Te puedo asegurar que cuando todo terminó iba arrastrándome al avión (risas).

En John Rambo y en muchas de sus películas no suele haber historias de amor. ¿La violencia es substitutiva del amor y el sexo?
Rambo es una persona que está dañada emocionalmente, no tiene ninguna conciencia romántica. En esta película pensaba haber introducido cierto romance pero lo deseché porque llevaría a Rambo a un lugar que yo no quiero que vaya. A pesar de todo, en la película él se ocupa de salvar a una mujer para que tenga un futuro. Es un tipo diferente de romance, pero es amor.

¿Se presentará a gobernador de California, como Schwarzenegger?
No, no. Yo no sirvo para eso, a mi me gusta pasear y estar en casa con mis hijas y con mi perro. Arnold es mi amigo y enemigo, quedo a menudo con él para fumar puros (risas). Es un animal político y llegará, si lo hace bien, a ser presidente.

 

Schwarzenegger es mi héroe ¡pero no se lo digáis!"

¿Con cuál de sus personajes se identifica más?
Me gustaría parecerme a Rocky, porque es más noble que yo, aunque creo que Rambo no es tan malo o tan loco. Estoy probablemente en el medio. Pero te podría contestar que por las mañanas, antes de tomar café soy Rambo, y después me convierto en Rocky.

 

¿Quién es su héroe personal?
¿Mi héroe personal? Es una pregunta muy difícil, cambio de héroe todos los días. Quizás un artista, alguien que haya sufrido sin que nadie le haya valorado en vida. Nadie es perfecto, así que el perfecto héroe para mí quizás sería un animal como un tigre o un águila. Ahí es donde realmente se ve la perfección, es más difícil verla en un ser humano. Bueno, Arnold Schwarzenegger es mi héroe ¡pero no se lo digáis!

¿Volverá a hacer otra parte de Rambo o de Rocky?
Me encantó como acabó Rocky y respecto a Rambo creo que se puede hacer algo más, algo arriesgado, incluso no hacerle ir a la guerra sino que sea algo casi surrealista. Estoy dándole vueltas a la idea de un hombre que descubre la brutalidad que pueda tener dentro y se enfrente a su propia violencia, el depredador que lucha contra su propio ego... Esto es lo que me fascina realmente.