Un Príncipe identificado con los españoles

  • Su amplio papel institucional en el exterior le ha provisto de un gran bagaje de cara a asumir la Jefatura del Estado.
  • Ha sido el primer heredero de la Corona en tener una licenciatura, asistir a una manifestación o casarse con una profesional de la comunicación.
  • Felipe de Borbón estudia concienzudamente sus actividades y por eso sorprende a sus interlocutores.
Príncipe Felipe.
Príncipe Felipe.
KORPA
El Príncipe de Asturias, a sus 40 años, es un hombre identificado con los españoles y por eso ha sido el primer heredero de la Corona en tener una licenciatura,
presentar un programa de televisión, intervenir en un acto sindical, asistir a una manifestación o

Don Felipe es un hombre sereno, tierno y firme que representa al jefe del Estado, consciente de que su objetivo principal es servir a una España cada vez más cohesionada en torno a la Constitución, como él mismo ha repetido en muchas ocasiones, y que matizó el 22 de mayo de 2004, cuando contrajo matrimonio con Doña Letizia, al afirmar que ese enlace suponía "dar continuidad histórica a la Corona".

Fue precisamente con su boda cuando demostró su firmeza. Siempre mantuvo que se casaría por amor, eso sí garantizando que sería con la persona adecuada. En menos de tres años aseguró doblemente la sucesión con el nacimiento de sus dos hijas, las Infantas Leonor y Sofía.

Con su matrimonio encontró la estabilidad necesaria para afrontar con solidez el futuro. Lo dijo entonces y lo repite ahora: "soy un hombre feliz", y es precisamente esa felicidad, que se percibe desde fuera, la que le ha acrecentado su cercanía con la gente.

Su determinación se empezó a forjar muy pronto. No había pasado un mes desde su décimo tercer cumpleaños cuando permaneció toda la noche del 23-F de 1981 con Don Juan Carlos, el mejor ejemplo de cuál es su papel en una Monarquía parlamentaria, para seguir uno de los hechos más lamentables de la incipiente democracia: el intento de golpe de Estado.

Durante esas horas vio cómo el "patrón" -tal como él y sus hermanas llaman al Monarca y como el Rey se dirigía a su padre, el Conde de Barcelona- encauzó una difícil situación que siempre estará en su memoria, como muestra de que el camino a seguir no siempre será fácil.

Cuando murió su abuelo, Don Juan de Borbón, demostró una gran serenidad al caminar firme y solo, con el gesto imperturbable, detrás del ataúd que llevaba el cuerpo de una de las personas que más quería.

Los ciudadanos conocen los gestos de cariño hacia su esposa, la ternura que le despiertan sus hijas o su calidez cuando acompaña a los familiares de las víctimas de la violencia atroz e injustificada, que condena siempre.

La masacre del 11 de marzo de 2004 hizo que por primera vez un miembro de la Familia Real, el Príncipe, acompañado por sus hermanas las Infantas Elena y Cristina, encabezase una de las más multitudinarias manifestaciones contra el terror. Fue un acto público excepcional en su agenda.

Es habitual que al término de una audiencia o recepción con representantes de los más diversos sectores se oigan comentarios relativos a lo preparado que está, lo que sabe o la oportunidad de sus preguntas.

Interesado por todo lo que ocurre a su alrededor, estudia concienzudamente sus actividades y por eso sorprende a sus interlocutores, muchas veces con cuestiones que van más allá de lo profesional y porque hay que estar cerca de él para apreciar su gran sentido del humor.

Su amplio papel institucional en el exterior, que comenzó oficialmente en 1996, le ha dado a conocer internacionalmente y le ha provisto de un gran bagaje de cara a asumir la Jefatura del Estado.

En 2001 el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Anann, consciente de su personalidad y seriedad, le nombró persona "eminente" para promocionar el Año Internacional del Voluntariado. No faltó a una sola cita dentro o fuera de España para defender esa causa, sin desatender el resto de sus obligaciones.

En los 27 años que han pasado desde que pronunció su primer discurso en Oviedo en 1981, con motivo de la presentación de la Fundación Príncipe de Asturias, ha conocido de cerca los problemas de los españoles en su actividad diaria, en los que ha profundizado en el contacto con la familia y el entorno de su esposa, Doña Letizia, que aprendió rápidamente su papel de compañera del heredero de la Corona.

La continuidad de la Corona

El Príncipe, como cualquiera de su generación, es un experto en las nuevas tecnologías y entre ellas Internet, que le permiten saber lo que los españoles opinan de todo, incluido él mismo, y que la Corona en España se mantiene con un trabajo excelente, del que ha dado pruebas sobradas y que está dispuesto a seguir asumiendo.

Como ha dicho recientemente una persona de su entorno, el Príncipe es "un cheque en blanco para la estabilidad del país".

Cuando habló hace unos días en la celebración del 70 cumpleaños del Rey, le dio las gracias por su permanente ejemplo de vida intensa entregada al servicio de la nación, en especial para quien, como él, le sucederá.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento