"No quiero morirme sin volver a ver salmones en Orense", ha afirmado el ingeniero Manuel Enrique Posada, un orensano que ha patentado un mecanismo recién galardonado que permite a los peces salvar obstáculos durante sus migraciones entre el mar y las zonas de desove y cría de los caudales fluviales.

Su sistema denominado 'Escalera de peces', que acaba de ser premiado con la medalla de oro del 46 Salón Internacional de Invenciones de Ginebra, permite el remonte y descenso de peces, de modo que puedan franquear los embalses de los ríos, al tiempo que genera energía eléctrica.

El invento se basa en el tornillo sin fin de Arquímedes, que permite a los peces franquear obstáculos en los ríos facilitando el remonte -que llevan a cabo peces como los salmones- y el descenso -como el que llevan a cabo las anguilas- sin problema de espacio ni daño para la integridad física de los peces. Son como unas esclaeras mecánicas para peces. Durante su descenso los tornillos generan energía eléctrica.

La venta de la electricidad sobrante generada por la 'Escalera de peces' permitiría financiar las inversiones del sistema "sin coste para el concesionario ni para la Administración", de acuerdo con sus cálculos.

"Cuando yo era pequeño el río Miño tenía una fauna piscícola muy abundante", ha dicho en una entrevista con Efe el innovador ingeniero, tras lamentar "la gradual extinción de salmones, lampreas, anguilas y otras especies, a raíz de la construcción de embalses en los años 50".

Solo en lo relativo a los salmones, "de los 10.000 ejemplares que se pescaban en la zona en 1920, la cifra ha caído hasta los 58" a principios del siglo XXI.