En la sentencia, el Tribunal considera acreditada que la piedra fue colocada a propósito en medio del camino que habitualmente utilizaban los deportistas para realizar descensos, pero señala que carece de pruebas de la autoría de los cuatro comuneros, por lo que les absuelve de los delitos de homicidio en grado de tentativa y de lesiones.

Así, el tribunal argumenta que no ha quedado acreditado "un clima de animadversión contra los ciclistas que hubiera podido motivar que pusiesen la piedra", "ni que los acusados hubieran tenido tiempo de realizar los actos que les imputan, ni que hubiesen subido por el camino donde se movió la piedra, ni que hubieran sido las únicas personas que pudieran haber realizado ese hecho".

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