Los niños rescatados de la cueva de Tailandia.
Primera aparición pública de los niños rescatados de la cueva de Tailandia. EFE

Los doce chicos y su entrenador que fueron rescatados tras pasar más de dos semanas atrapados en una cueva del norte de Tailandia  han ofrecido este miércoles su primera rueda de prensa tras salir del hospital en el que han estado ingresados. Las preguntas de la conferencia han estado pactadas previamente con los psicólogos.

Los niños han ido alternándose en el relato de los hechos: "Cuando vimos al buceador, nos sorprendimos porque no era tailandés. Fue un milagro", ha dicho uno de ellos. "Lo primero que les preguntamos a los submarinistas es cuánto tiempo teníamos que seguir en la cueva", ha afirmado otro. Lo que todos querían era ver el Mundial, sobre todo la final. "Fue muy divertido el partido. Íbamos con Francia", han bromeado. Junto a ellos han comparecido los militares que los acompañaron en la gruta desde el momento del hallazgo hasta el rescate final.

Sobre como trataban de alimentarse comentaban: "No teníamos comida pero seguíamos bebiendo agua e intentábamos cavar para buscar una salida". El más pequeño de los niños, de 11 años, comentaba: "La mayoría estabamos muy cansados y muy débiles. Tenía muchísima hambre e intentaba no pensar en comida". "Temí que no podría volver a casa y que mi madre me iba a regañar" añadía otro chico.

A las palabras de los chicos y del entrenador se han sumado las de sus rescatadores: "Después de descubrir a los niños, cuatro de nosotros estábamos allí para mantenerles con energía, con salud... Llegamos a un plan que era que la mayor responsabilidad estaba en los rescatadores de fuera". "Una opción era bucear. Otra era esperar un poco a que bajase el agua. Teníamos que esperar las decisiones desde fuera. Teníamos mucho miedo porque los niños eran muy jóvenes y no sabíamos si podrían bucear".

Los equipos de búsqueda y rescate, que llegaron a formar más de mil personas, los sedaron y transportaron en camillas y bajo el agua en los tramos inundados hasta la salida.

Uno de los SEAL que entró en la cueva dijo: "La prioridad del rescate es que no íbamos a volver sin ellos. Y no llevaban cascos dentro. Pensamos, esta misión tiene que completarse"."La primera misión fue entrar en la cueva y comprobar si su estado mental estaba listo o no".

Tras los acontecimientos vividos los chicos han sacado sus propias conclusiones: "Esta experiencia me ha enseñado que no hay que hacer las cosas sin haberlas planeado. A partir de ahora voy a vivir mi vida con cuidado" a lo que añadía otro de los chicos: "Me gustaría ser un SEAL de mayor porque quisiera ayudar a los demás".

Los médicos que les han cuidado indicaron que han recuperado la suficiente fuerza mental y física para regresar a sus casas.

El Gobierno ha recomendado al grupo que vuelva a su vida normal y que evite convertirse en el centro de los medios de comunicación.