La feminista Isabel Valdés
Isabel Valdés JORGE PARÍS

Feminista y activista, Isabel Valdés ha sido una de las periodistas que han seguido el caso de La Manada. De ahí el libro Violadas o Muertas (Ediciones Península), en el que además de un relato de lo que pasó, aboga con argumentos sin fisuras por un feminismo necesario.

¿Cómo está de enfadada?
Mucho. No esperábamos ni yo ni nadie que salieran a la calle. Escribir el libro condensó mi cabreo y me lo puso de frente.

¿Qué siente al verlo así de frente?
Que es muy fuerte y muy compartido. La unión de las mujeres es brutal. Un montón de gente se ha unido al margen de ideologías, religiones y edades. Mujeres que no tienen nada que ver. El cabreo es global, es de chicas de 15 años y de sus abuelas.

¿Cómo ha podido escribirlo sin rozar el sensacionalismo?
Creo que la barrera de lo sensacionalista no se ha podido traspasar porque hay muchos argumentos para estar enfadada sin llegar al amarillismo o al morbo. Tenemos tantas razones para estar enfadadas que con la argumentación y la pausa nos vale.

Con todo lo que ha ido pasando, ¿miedo a la ley?
No hay herramientas sanas y del siglo XXI que aplicar y tampoco hay una educación para interpretar. Con la sentencia condenatoria se concluyó que era más cuestión de interpretación, ahora está claro que se ha traspasado la interpretación y es obvio que necesitamos una educación para mirar con perspectiva las cuestiones de género. Que la ley nos ampare, eso es lo que nos hace falta. La justicia forma parte del mundo y vivimos en un mundo patriarcal y machista, así que ¿por qué iba a ser distinta la justicia?

Pero en otros gremios...
El mundo del Derecho siempre ha sido muy masculino.

¿Qué es lo que más le costó escribir del libro?
El relato de lo que pasó, reconstruirlo buscando en hemeroteca, teles y radios fue muy sucio. Era muy obsceno.

¿Le hizo plantearse algo?
Sí, lo fácil que es encontrarse en una situación así. Lo fácil que es para nosotras entenderlo y lo difícil que es para ellos; no lo llegan a percibir. Cualquier mujer, de 13 o 70 años, se ha visto en una situación así o parecida, aunque no haya llegado a la violación. En algún momento se ha negado a sí misma su derecho a decir no.

¿Habría que revisar si alguna vez nos ha pasado?
Sí, todas hemos hecho una revisión y creo que muchas se han dado cuenta que fueron violadas. Aquí entra el tema de la pareja muy tóxica, casi todas hemos tenido alguna, y en algún momento hemos dicho que sí cuando queríamos decir que no. Y lo hemos hecho por obligación o por el sentimiento de culpa d: porque he llegado hasta aquí ya no puedo decir no.

¿Cree que en este caso (La Manada) ellos son conscientes de lo que han hecho?
No, estoy convencida de que no. Esa es la cultura de la violación. Es llegar a hacerlo sin la conciencia del victimario. Ellos viven en un mundo tan machista y patriarcal, han sido tan mal educados en ese mundo, que para ellos es normal hacer lo que han hecho. Es que forman parte de eso, de La Manada, y hay muchas. Como ellos hay infinidad de tíos que salen a la caza y captura de chicas y a lo mejor no han llegado a agredir sexualmente pero el acoso también es violentar.

Y qué rápido se convierte la víctima en acusada... Si hubiera sido hombre.
Habría sido totalmente distinto. Cuando yo nací entraba la democracia, no hace tanto que salimos de sumisión y ahí sí que había violaciones en el matrimonio. Es muy difícil sacar la cabeza de ese pozo. Sin embargo, a pesar de que llevamos desde 2012 con un movimiento creciente y cada vez más rápido tenía que extenderse a la calle. Si no está en el parque, en las discotecas, en las cañas o en las piscinas, no está en ninguna parte...

Tenemos una responsabilidad también grande con nuestras madres, por ejemplo. Y con nuestras abuelas.
Tenemos una generación que creció en un mundo hipermachista e hipertirano con las mujeres. Ellas no tienen la culpa. Incluso yo tengo comportamientos machistas, y me los tengo que mirar y pulir, y mirar, hago el esfuerzo y entiendo que a mi madre le va a costar más y a mi abuela, aún más, porque se criaron en otro momento. Ellas crecieron en el franquismo, no se les puede pedir más que comprendan a las generaciones que vienen y creo que lo hacen, que lo están haciendo.

Con La Manada hemos ido todas juntas.
Sí, La Manada es el retrato perfecto de algo que todas hemos podido vivir alguna vez y todas las mujeres se han visto en ello. Me pone mala eso de que como no son reincidentes, ¿cómo no va a reincidir alguien que no sabe que está haciendo una cosa mal? Porque si bien es verdad que la sentencia se ajusta muy bien a derecho, está muy alejada de la realidad.

¿Y del sentido común?
Es que el sentido común es lo que no está inserto en la ley de hace dos siglos que es por la que nos regimos. Y la ley sí se puede cambiar.

Y ya es hora...
Me alegra y me hace un poco feliz que eliminen abuso y pongan agresión. ¿Qué pasa, que como no puedo decir que no porque estoy ida, que es la forma en que reacciona mi cerebro para sobrevivir, se considera abuso y no una violación? Una violación es cuando una mujer no quiere algo y ese individuo la somete a algo que ella no quiere. Me da igual si esa penetración la hace con un pene, con una mano, con un palo, y si he dicho o no he dicho que no. Me da igual, es una violación. Y la ley debe recoger eso.