El rey emérito Juan Carlos I se dejó ver fugazmente este fin de semana, en mitad de la tormenta mediática por las grabaciones a Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, en la localidad gallega de Sanxenxo (Pontevedra).

El monarca tenía la intención de participar en una regata que finalmente no se llevó a cabo por el viento, de ahí que permaneciera durante una hora dentro de un vehículo del que decidió no salir.

Las cámaras captaron el momento de su marcha, pero no lograron arrancar ninguna reacción del padre de Felipe VI sobre las publicaciones de los últimos días que lo implican en la supuesta comisión de delitos de fraude y blanqueo.  

El director del Centro Nacional de Inteligencia Félix Sanz Roldán, ha pedido explicar ante la Comisión de Gastos Reservados del Congreso, a puerta cerrada, la actuación del servicio de inteligencia.

En las grabaciones, Corinna Zu Sayn-Wittgenstein asegura que el CNI le amenazó y que montó dos operaciones para hacerse con la documentación que ella pudiera guardar en relación con el monarca.

Por otra parte, Unidos podemos quiere solicitar una comisión de investigación sobre este asunto, pero apruebe necesita la mayoría de la cámara. El Gobierno, sin embargo, rebaja la importancia del escándalo.