Donald Trump
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. EFE

¿Se puede confirmar que Donald Trump y Vladimir Putin son amigos? La reunión entre ambos en Helsinki es lo que nos lleva a pensar. Eso sí, las relaciones con Rusia no son ni mucho menos un camino de rosas, y lo cierto es que el presidente de Estados Unidos se ha ganado varios en sus casi dos años de mandato, pero parece no preocuparle. Resultaría más sencillo determinar quiénes están de su lado porque los que se oponen son muchos.

Desde la Unión hasta Corea del Norte, pasando a título individual por Barack Obama o su rival en las elecciones, Hilary Clinton. Incluso la prensa. Son solo algunos de los nombres u organismos que han mostrado su rechazo a las políticas del mandatario.

Pero, ¿quiénes son realmente los enemigos de Trump? y sobre todo, ¿por qué? Razones políticas, étnicas o siemplemente comunicativas han colocado al magnate en una posición más que delicada de puertas para fuera.

La Unión Europea: enemigo comercial

Europa no parece ser del agrado de Trump. El presidente ya ha usado la palabra "enemigo" conta la UE, pero su postura contraria a las políticas comunitarias no es nueva. En abril de este mismo año llegó a comentar que la Unión estaba a merced de Merkel y que se había creado para ir en contra de Estados Unidos.

"La Unión Europea la formaron para aprovecharse de EE UU y no le echen la culpa a ellos, no echen la culpa a Xi, ni al primer ministro Abe, no les echen la culpa por aprovecharse de nosotros. Le echo la culpa a antiguos presidentes y antiguos líderes de nuestro país", sentenció.

Asimismo, el presidente considera que la relación comercial con la UE es "injusta" y ya avisó en su momento de que las cosas podían empeorar. Tal es su animadversión hacia Europa que este fin de semana pidió a Theresa May que no negociase el 'brexit' con Bruselas y acudiera directamente a los tribunales.

Angela Merkel ha recibido duras críticas por parte de Trump, sobre todo en lo que se refiere a la política migratoria. "El pueblo alemán le está dando la espalda a sus gobernantes debido a que la inmigración está sacudiendo la débil coalición de Berlín", esgrimió. Además, también atacó a la canciller por lo que consideraba un escaso gasto en defensa.

Aquí aparece también el nombre de Pedro Sánchez. El presidente de Estados Unidos envió una carta a sus socios de la OTAN, entre los que se encuentra España, para quejarse de las aportaciones en Defensa. El 2% que exige la organización no estaba siendo cumplido por el Ejecutivo español, pero Sánchez se ha comprometido a hacer un esfuerzo, al tiempo que Trump pedía elevarlo al 4%.

Con Emmanuel Macron  también ha habido tensiones, aunque no tan notorias, salvo su posición dispar en algunos asuntos como los aranceles de Trump al acero y su retirada del acuerdo nuclear con Irán. A pesar de esto, el presidente galo ha hecho gala de una actitud positiva: "Queremos trabajar en nuevos acuerdos con Estados Unidos", dijo en la reunión bilateral entre ambos en Washington.

Rusia: injerencias varias

Las relaciones con Rusia están "peor que nunca", ha llegado a decir el presidente de Estados Unidos. Putin  ha sido otro de los blancos que se han llevado las iras de Trump desde que llegó al poder. Este asunto es además complejo: se siguen investigando las posibles injerencias rusas en las elecciones americanas de 2016, un tema que en los últimos tiempos parece haber quedado apartado.

Las agencias de inteligencia estadounidenses evaluaron que Putin "dirigió personalmente" la operación para denigrar la posición de Hilary Clinton en los comicios y aupar al magnate hacia la Casa Blanca. Esta situación acabó, por ejemplo, con el entonces director del FBI, James Comey.

En este sentido conviene mencionar también la supuesta capacidad de los 'hackers' rusos para filtrar noticias falsas que debilitaran la posición de los rivales de Trump. Esto, lejos de hacer más firme al presidente estadounidense, ha levantado ampollas. Rusia "es enemiga en ciertos aspectos", dijo el magnate.

Corea del Norte: la guerra nuclear y el paripé

De película. Así se puede calificar la relación que ha mantenido durante todos estos meses Trump con su homólogo norcoerano, Kim Jong-un. A finales del pasado mes de junio ambos se reunieron en Singapur para intentar destensar relaciones, y parecen haberlo conseguido. Tras numerosas faltas de respeto entre ambos (el estadounidense le llamó "hombre cohete" y Kim respondió diciendo que era un "viejo chocho"), amenazas y pruebas nucleares, ambos se han dado una tregua.

Tras su encuentro, Donald Trump habló de que la sintonía había sido "buena" y cumplió su promesa de suspender las maniobras militares en Seúl, pero lo cierto es que esta historía está lejos de terminarse. Le quedan muchos capítulos.

México: el muro de la discordia

No puede faltar en la lista de enemigos de Trump. México  es quizás el primer rival que se encontró el mandatario en su carrera hacia la presidencia. ¿Por qué? Por su idea de levantar un muro en la frontera con el país azteca y que además, dicho bloque fuese pagado por el Gobierno de Peña Nieto. Algo a lo que, obviamente, el entonces presidente mexicano no accedió.

Es un tema que lleva varios meses sin ser portada, sobre todo por el cambio político que se ha producido en México. La victoria electoral de López Obrador puede suponer un cambio en las relaciones con Estados Unidos, pero lo cierto es que Trump sigue considerando que México no está haciendo "casi nada" para frenar la inmigración ilegal y la entrada de droga a través de la frontera.

Y es que los flujos migratorios también han sido (y son) un problema para Trump: desde los vetos migratorios que afectan a países islámicos hasta la separación de los niños y sus familias en Texas. El presidente americano quiere controlar sus fronteras, y parece estar dispuesto a hacerlo a costa de cualquier cosa.

China: entre sanciones anda el juego

Imponer aranceles sobre productos chinos y limitar la capacidad de China para invertir en la industria tecnológica estadounidense. Esa ha sido otra de las medidas que han hecho a Trump ganarse enemigos. La guerra comercial con China ha alcanzado su punto más alto pero el mandatario estadounidense es firme en su posición.

Ya durante su campaña electoral Trump avisó de que China era una de las culpables de la caída económica y pérdida de empleos en EE UU. Ante la medida adoptada por la administración estadounidense, el Gobierno chino se ha planteado responder impidendo el acceso de Estados Unidos a su mercado. Este es otro de los capítulos en las 'guerras' de Donald Trump que todavía no ha terminado.

Trudeau y el NAFTA

"La generación de líderes canadienses, estadounidenses y mexicanos que nos legaron el tratado original, en un sentido verdadero, inventaron la idea de América del Norte y ahora desinventarla tendría un coste muy elevado", dijo el primer ministro canadiense Justin Trudeau en Los Ángeles en febrero.

Y es que el NAFTA, el acuerdo comercial entre Canadá, EE UU y México, ha sido otro de los puntos de fricción para Trump. Las negociaciones para revisarlo quedaron rotas en junio porque Estados Unidos quería incluir una cláusula por la que el pacto expiraría en cinco años.

Trudeau se puso en pie de guerra y avisó de que nunca firmaría en esas condiciones y Trump terminó reconociendo que había hablado con el líder canadiense sin conocer los datos que trataban.

Obama, el pasado odiado

Acabar con todo lo realizado por Obama  ha sido otro de los objetivos de Trump. Sin ir más lejos, el 'Obamacare' (reforma sanitaria) fue blanco de las iras del presidente desde el principio. "Dejemos que fracase", llegó a decir. Se propuso su derogación, pero el Senado le puso freno. En el marco de esta operación, Trump decidió, por ejemplo, retirar las ayudas médicas a los más desfavorecidos.

Más de lo mismo sucedió con el programa DACA. El programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia promulgado por el expresidente daba protección a 750.000 jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo todavía unos niños. Trump decidió revocarlo al entender que se ocupaban empleos que podían ser aprovechados por "estadounidenses".

De Barack Obama el magnate también ha comentado en numerosas ocasiones que es el culpable de muchos de los males de Estados Unidos. Sin ir más lejos, le ha acusado de ser "demasiado blando" en las relaciones con Rusia.

La prensa: complot contra Donald

CNN y el New York Times son los dos grandes medios que 'molestan' a Trump. Les ha acusado casi desde que llegó al poder de difundir noticias falsas y de trabajar de manera "tendenciosa" contra él y su equipo. De hecho, ha llegado a pedir el cierre de sus redacciones en algún momento y negó la palabra a sus periodistas en ruedas de prensa.

Esto son solo algunos ejemplos de los 'enemigos' que tiene el presidente estadounidense. A esta lista se podría añadir perfectamente la figura de Hilary Clinton, a quien Trump llegó a insultar en alguna ocasión. Pero también a varios deportistas de élite, al colectivo feminista y a los actores de Hollywood.

Donald Trump tiene hasta 2020 para resolver todos los problemas que se ha ido creando a lo largo de estos años y falta por ver si su intención de presentarse a la reelección se confirma: de hacerlo, lo que es innegable es que llegaría con un desgaste que él no parece notar.