Irina Shayk, modelo: "Viví con 40 euros a la semana ya que me rechazaban por no estar súper delgada y tener pecho"

La modelo Irina Shayk posa ante los medios durante la fiesta de inauguración de un local.
La modelo Irina Shayk posa ante los medios durante la fiesta de inauguración de un local.
GTRES

Irina Shayk es una de las supermodelos más populares del mundo en parte por la relación que mantuvo durante años con el futbolista Cristiano Ronaldo. Portada del mes de julio de la revista ES, la maniquí confiesa en una entrevista que sus inicios no fueron un camino de rosas y que, por ejemplo, vivía con 40 euros a la semana.

Hija de un minero ruso, Irina quedó huérfana cuando tenía 14 años y su madre, una pianista clásica, solo encontró trabajo como profesora de música en una Escuela de Primaria. "Fui a la escuela de música durante siete años, pero lo odiaba. Me alegré cuando mi hermana mayor me rompió el dedo y no pude hacer mis exámenes de piano", recuerda.

Siendo una adolescente se marchó a París para intentar mantener a su familia sin tener ni idea de cómo era el mundo de la moda: "Solo pensaba en conseguir algún trabajo para poder ayudar a mi familia". Irina no sabía nada de inglés y vivía en un pequeño apartamento que compartía con otras chicas que, al igual que ella, trataban de abrirse paso en la industria.

"Los domingos compartíamos arroz porque no nos quedaba dinero". Y los lunes por la mañana cogían el metro con el euro que les quedaba para llegar a la agencia y que les diesen los 40 euros que tenían para toda la semana.

"No pareces modelo"

Cuando se presentaba a los casting no la querían porque su físico no encajaba en los cánones de belleza estipulados. "No me quedaba la ropa pequeña, tenía el pecho grande y la piel más oscura", explica la modelo que tiene una hija con el actor Bradley Cooper.

Además, el resto de modelos, que eran "súper flacas y protagonizaban todos los desfiles" se burlaban de ella porque tenía curvas. "No pareces modelo, me decían".

En el reportaje, la rusa también se suma a las críticas por la cosificación que hace algunas marcas de la mujer. "Vivimos en el siglo XXI y las mujeres tienen que expresar su sexualidad, y no deberían de avergonzarse de sus cuerpos. Por norma nunca hago topless en las campañas, pero si alguien me pide que haga un desnudo y el proyecto me encanta, digo que sí. Creo que es arte", concluye.

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