Ministros
Los ministros de Interior de Alemania, Austria e Italia, en Innsbruck. EFE

Acabar del todo con la inmigración ilegal parece un reto que se van a tomar muy en serio los países europeos. Alemania, Italia y Austria quieren cooperar de manera constante para reducir "en lo posible a cero" este tipo de flujos en territorio de la UE.

Así lo acordaron en Innsbruck, donde se celebra el consejo de ministros de Justicia e Interior. "Las cosas son relativamente simples: los tres hemos acordado que queremos poner orden" y "enviar el mensaje claro de que en el futuro no deberá ser posible pisar suelo europeo si no se tiene derecho a protección", declaró a la prensa el ministro austríaco de Interior, Herbert Kickl tras reunirse con sus homólogos italiano y alemán antes del consejo.

Se trata de tres países que son fronterizos entre sí. Esto es, los migrantes  que llegan a través del Mediterráneo encuentran como primer país europeo Italia, pero después pueden pasar a Austria y de ahí a Alemania.

Según datos del Parlamento Europeo, en 2017 hubo 728.470 solicitudes de protección internacional en la UE. Esta cifra representa un descenso del 44 % con respecto a 2016, cuando había casi 1,3 millones de solicitudes.

Asimismo, en 2017 los países de la Unión concedieron protección a más de 538.000 personas, un 25% menos que en 2016. Casi uno de cada tres procedía de Siria. Afganistán e Iraq completan la lista de los tres países mayoritarios de procedencia. De los 175.800 ciudadanos sirios que recibieron protección internacional en la UE, más del 70% fueron acogidos en Alemania.

El titular italiano, Matteo Salvini, precisó que a partir de ahora los tres países trabajarán para reducir "las partidas (de fuera de Europa hacia Europa), los desembarcos, las muertes (en el Mediterráneo)".

Con ello, Italia, que "no deberá seguir siendo el único punto de llegada" de refugiados, espera una "reducción de los problemas, de los costes económicos y sociales de una inmigración que no estamos en condiciones de seguir soportando", añadió.

Su colega alemán, Horst Seehofer, subrayó que "la cuestión de quién recibe asilo en Europa" no deben decidirla los traficantes de personas, sino "los gobiernos elegidos democráticamente".