Vino rosado
Vino rosado GTRES

La excelente relación calidad-precio de la que puede presumir el vino español también tiene un lado menos conocido: los millones de litros que se venden a granel y que van destino a otros países. Algo que, a priori, no representa ningún problema, pero que sí se convierte en una estafa cuando, por ejemplo, bodegas francesas intentan hacer pasar como propio este vino traído desde España.

El negocio es evidente y en cierto modo preocupante para el mercado nacional: el vino francés se puede vender más caro que el español. Así que los 34 céntimos que se pagan por litro en el caso del rosado español son una ganga para las bodegas en comparación con los más de 80 céntimos que se pagan de este mismo vino cuando es de origen francés.

Y, según recoge The Guardian, lejos de tratarse de una práctica puntual o un caso aislado, estamos ante una estafa que a lo largo de los años afecta a más de 10 millones de botellas de este falso rosado francés.

Algo sobre lo que algunos sindicatos franceses ya llevan tiempo alertando, pero que ahora la agencia antifraude encargada de investigar el tema ha traducido en cifras: más del 15% de las bodegas investigadas han intentando hacer pasar por francés vino comprado en otros países.

Para ello a veces se recurre directamente al engaño, aunque también hay sistemas más sutiles, como etiquetas con motivos galos y una pequeña nota casi escondida en la que se indica que es un "vino originario de la Unión Europea".

En cualquier casos, las multas por este tipo de estafas no son ninguna broma en el país vecino, con penas de hasta 2 años de cárcel y sanciones de hasta 300.000 euros.

Una práctica que, por cierto, no es exclusiva de Francia ni del mundo del vino y que en el caso español se produce continuamente en sectores como el de las conservas de verduras y pescados, donde se intenta colar como producto nacional alimentos traídos de China o Sudamérica.