Las fotolineras aprovechan la energía solar para recargar vehículos eléctricos.
Las fotolineras aprovechan la energía solar para recargar vehículos eléctricos. AMB

El clima está cambiando, y más deprisa de lo que se cree. Cada vez son más frecuentes los fenómenos climáticos extremos, desde olas de calor a lluvias torrenciales, pasando por vientos más fuertes, alteraciones en el ciclo de las estaciones y sequías.

Esta situación lleva a una futura escasez de los recursos hídricos, dificultades para la producción agrícola, impacto en las infraestructuras y problemas en la salud de la población, entre otras consecuencias.

La Unión Europea ratificó el Acuerdo de París de 2015, porque la temperatura del planeta no suba más de dos grados, y estableció tres objetivos clave: reducir en un 40% la emisión de gases de efecto invernadero, conseguir que un tercio de las energías sean renovables, y mejorar la eficiencia energética en un 30%.

Para poder cumplir con estos objetivos, el AMB ha lazando una serie de medidas que establecen las pautas para conseguir una transición energética que permita reducir las emisiones de carbono, impulsar las fuentes renovables y conseguir un mayor ahorro de estos recursos, agua y energía entre otros.

La hoja de ruta de este plan contempla 92 actuaciones, que se dividen en cuatro ámbitos de actuación: renaturalizar espacios verdes para ganar calidad de vida, potenciar la generación local de energía –además de un uso más eficiente del agua y otros recursos–, incentivar el compromiso de la ciudadanía con la 'justicia climática' y establecer pautas de governanza y coordinación entre los ayuntamientos ante el cambio climático.

Potenciar la infraestructura verde

La renaturalización de espacios verdes es una de las mejores armas para mitigar las altas temperaturas, ya que pueden reducirla de cuatro a cinco grados.

Por eso, el AMB fomenta la expansión de parques, plazas y áreas verdes, promueve la construcción de edificios adaptados a las nuevas condiciones climatológicas, preserva la biodiversidad y contribuye al hecho de que el litoral marítimo sea más resiliente y perdurable en el tiempo.

En este sentido, cabe destacar los programas de regeneraicón dunar, que en el litoral costero sur del área metropolitana permite mitigar los efectos de temporales y fuertes vientos.

Para evitar que las olas de calor perjudiquen la salud de la población más vulnerable (como personas mayores, embarazadas y niños) desde el AMB se identifican 'refugios climáticos', donde se pueda pasar el día sin pasar demasiado calor. Bibliotecas, polideportivos o centros cívicos son algunos de los equipamientos que tendrían que estar a solo 15 minutos de cada domicilio.

Uso eficaz de la energía

El área metropolitana se propuso ser una región más autosuficiente en la producción de la energía y cerca de la neutralidad en la emisión de carbono. Por eso hay diversas acciones que buscan reducir en un 43% las emisiones de CO2 respecto a 2005 en el entorno del AMB, con el compromiso de iniciar acciones en 57 empresas e instalaciones propias y concesionarias.

Otra estrategia para disminuir las emisiones es incentivar la recogida selectiva de residuos, ya que la segregación de la materia orgánica permite que se pueda aprovechar para elaborar compuesto, que además de ser un fertilizante natural, evita la generación de gases de efecto invernadero.

Fomento de energías renovables

Para conseguir la cuota del 30% de energías renovables, hay que contar con una nueva cultura energética. Por eso, entre otras acciones, hasta 2030 se instalarán 380 instalaciones fotovoltaicas en edificios públicos municipales.

Un primer paso será dará en una escuela de Tiana, y con esta iniciativa se busca concienciar a la ciudadanía de «que la energía es un bien escaso», y que se ha de implicar en la búsqueda de alternativas, dice Eloi Badia, vicepresidente de Medi Ambient de l AMB.

Otras medidas son la implementación de una red de 100 fotolineras para cargar vehículos eléctricos a partir de energía solar, que también sirve para promover una movilidad sostenible y libre de emisiones, y la colocación de paneles solares en terrenos agrícolas que actualmente se encuentran abandonados.

En cuanto al objetivo de mejorar la eficiencia energética, se incentivarán las rehabilitaciones de edificios públicos, para que sean «de consumo casi nulo» hacia 2019.

La gestión ecológica del agua es otra de las claves, ya que se espera que el cambio climático disminuya la disponibilidad de este recurso en un 23% a mediados de siglo. El Pla Director de l'Aigua prevé «el fomento de recursos hídricos alternativos», precisan técnicos del AMB, como el uso de aguas regeneradas freáticas y pluviales; y potenciar la eficiencia energética en las grandes instalaciones de tratamiento de aguas.

Educación y governanza

La concienciación e implicación de la población se reforzará con campañas de sensibilización sobre el cambio climático. Por ejemplo, en el programa educativo Compartim un futur, más de 49.000 personas participaron para aprender sobre el medioambiente, la gestión energética y los hábitos sostenibles.

También es clave fomentar la coordinación entre municipios y otros estamentos de gobierno para optimizar recursos y tener más velocidad de reacción ante los desafíos del cambio climático.

El desafío de reducir las emisiones

El AMB se compromete a reducir las emisiones de gases con efecto invernadero de cara a 2030:

1.  Para conseguir una reducción del 40% en las emisiones de gases de efecto invernadero, el AMB se compromete a minimizar el 43% de las emisiones generadas por sus empresas y administraciones, que junto con las aciones de energía, representan el 13,2% del territorio metropolitano.

2. Estas equivalen a 2,16 millones de toneladas de CO2, que se dividen entre un 24% que quiere reducir el AMB como institución, un 41% para la movilidad y el 35% para la producción de energía.

3. Otros 9,82 millones son producidas por los municipios, las empresas y la ciudadanía. El plan aspira a que estos actores puedan reducirlas en un 26,8% hacia 2030, contribuyendo así al 40% de la reducción global esperado para todo el territorio del AMB.

4.  Para minimizar las emisiones, el AMB cuenta con diversas acciones clave, como la compra de vehículos eléctricos para su flota, la renovación de maquinaria para el ahorro energético, la implementación de un sistema inteligente de control y consumo de combustible, y el ahorro de papel en las oficinas.

5. El AMB espera producir 3,41 millones de MWh al año de energía renovable en 2030, lo que representa el 7% del consumo previsto para el área metropolitana de Barcelona en 2030, y 3,3 veces más que el consumo actual.

6.  Esta estrategia de 92 acciones cuenta con un presupuesto de 11,7 millones de euros.

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