Doce niños, miembros de un equipo de fútbol, y su entrenador, ya rescatados, han pasado a la historia por vivir un auténtico calvario durante los últimos días. La cueva de Tham Luang, en Tailandia, se ha convertido en el centro de la noticia después de que todos ellos quedaran atrapados.

El grupo entró en la cueva el pasado 23 de junio. Se trata de una serie de cavidades de diez kilómetros que están situadas bajo la montaña de Doi Nang Non, y consideradas como una de las mayores atracciones turísticas de la zona. De hecho, los menores llegaron en bicicleta para pasar una jornada de turismo, sin conocer las condiciones a las que se iban a enfrentar.

El equipo hizo caso omiso a un aviso muy importante: no se puede entrar en la cueva en temporada de lluvias. A pesar de que el contexto no era el adecuado, accedieron igualmente al agujero.

Y ahí llegó el momento clave que provocó su delicada situación: una lluvia torrencial les atrapó del todo en el fondo de la cueva, y el nivel del agua subió sin ningún control. Esa crecida dejó a los niños sin reacción, puesto que no saben nadar.

Fueron las bicicletas que se quedaron en la entrada de la cueva la pista necesaria para poder dar con ellos. Fue un guarda quien dio la voz de alarma, después de diez días sin ninguna noticia del grupo. Ahora, el rescate colma todas las fuerzas de los equipos desplegados y parece que va por buen camino.