Cambio Climático
Una central eléctrica de carbón vierte gases a la atmósfera. GTRES

Desde el Gobierno llegaron a estimar que en 2017 produciríamos 274,5 millones de toneladas de CO2. Sin embargo los datos han resultado ser mucho peores de lo esperado: ni más ni menos que 338,8 millones de toneladas de dióxido de carbono fueron a parar a la atmósfera el año pasado según revela el Avance del Inventario de Emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) publicado por el Ministerio de Transición Ecológica.

Estos datos preliminares ponen de manifiesto que las emisiones de CO2 han aumentado de un 4,4% respecto al año 2016 y han supuesto el mayor aumento interanual desde 2002.

La razón principal de esta subida está en el aumento de casi un 20% de las emisiones procedentes de la generación de electricidad, debido a la mayor producción en centrales de carbón y ciclos combinados, unido a una caída de un 49% en la producción hidráulica en un año marcado por la sequía -2017 fue el más cálido y el segundo más seco desde 1965-.

También contribuyeron a este aumento el incremento de las emisiones del sector industrial (3,2%), la agricultura (2,9%) o el transporte por carretera (2,5%).

En un año con un incremento del PIB del 3,1% e hidrológicamente malo, todos los sectores emisores experimentaron un aumento de las emisiones.