El Ayuntamiento ha desistido de reparar las gafas de la la escultura de Woody Allen.

Romperlas debe ser una especie de gincana, tendríamos que arreglarlas casi cada semana

"Romperlas es una especie de gincana, tendríamos que arreglarlas casi cada semana y los técnicos tienen más cosas que hacer", asegura la concejala de Patrimonio, Paloma Gázquez.

Su concejalía gasta 250.000 euros al año en mantener el mobiliario urbano. La mayor parte del presupuesto se va en reponer elementos destrozados por actos de vandalismo.

Los bancos deberían durar años, pero según la Policía Local son, junto a las jardineras y plantas, el objetivo clave de los vándalos. La mayor parte de los destrozos se producen en el centro, y durante el fin de semana aumentan en el casco viejo, aunque son comunes a toda la ciudad.

Grafitis y pintadas son otra de las preocupaciones municipales. La Concejalía de Limpieza dispone de 66.000 euros al año para quitar las pintadas y no se dejará "ganar la batalla", dice su titular, Benjamín
Rodríguez Cabañas. De reparar las papeleras se encarga la empresa subcontratada para limpiar las calles, FCC, que cobra 16 millones de euros al año.

Cinco esculturas destrozadas

Woody Allen: El Ayuntamiento ha decidido que las gafas se repararan una vez al año o para actos especiales.

Memoria del Holocausto: Al menos tres veces han arrancado la placa del monolito del Parque de Invierno. La comunidad judia de Oviedo lo atribuye a "pura ignorancia" de su significado histórico.

Vida, en Pumarín: En mayo del año pasado la cortaron y sólo quedaron las piernas. Su autor, Luis Sanguino, tuvo que rehacerla y el Consistorio pagarla de nuevo.

El Carbayón: Un coche se empotró contra esta escultura, en Vallobín. Su seguro cubrió arreglarla y reponer el parterre de flores que el vehículo se llevó por delante.

La Trobada, en el Campillín: La obra donada por las peñas barcelonistas en su visita, en 1996, tenía un balón metálico que desapareció. Cada poco tiene aparece doblada y retorcida.