El multimillonario y dueño de la empresa Tesla y SpaceX, Elon Musk, ha puesto a sus ingenieros a trabajar a contrarreloj para aportar una solución para el rescate de los niños que permanecieron atrapados en la cueva tailandesa de Chiang Rai y que finalmente se resolvió con éxito.

El rescate de los últimos cuatro niños y su monitor se complicó notablemente por el regreso de las lluvias y la necesidad de descanso y rellenado de las botellas de oxígeno de los equipos de rescate.

La opción de Elon Musk era una cápsula metálica con forma de torpedo dentro de la cual se metería un niño y que dos buzos guiarían por las galerías inundadas, de forma que los niños no sufrirían peligro por ir nadando por las grutas.

Musk y su equipo probaron su cápsula, que lleva acopladas las botellas de oxígeno, en una piscina e hicieron recorridos cortos con uno de los miembros del equipo en su interior.

La única cápsula construida hasta el momento cuenta con asas y zonas de enganche para que los buzos pudieran manipularlas una vez dentro de las galerías inundadas.

Según fuentes cercanas al equipo de desarrollo esta cápsula podría haber llegado a las inmediaciones de la cueva Tham Luang en unas horas si hubiera hecho falta. Una vez allí los buzos la introducirían vacía e irían haciendo viajes sacando a un niño cada vez.