El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra, han dado un paseo por los jardines de la Moncloa al término de la reunión de dos horas y media que han mantenido este lunes en la Moncloa y que se trata del primer encuentro entre ambos en busca de la distensión y normalización de unas relaciones muy deterioradas entre ambas administraciones, aunque con la previsión de que no se alcancen acuerdos entre las partes.

El encuentro ha terminado sobre las 14 horas, casi dos horas y media después de que Torra llegara a la Moncloa a eso de las 11.40h. Sánchez ha salido a recibirle a la entrada, donde ambos han posado ante los fotógrafos estrechándose las manos. Una vez dentro, Torra ha regalado a Sánchez una botella de licor de ratafia y dos libros sobre Cataluña, uno de mapas y otro sobre el Valle de Arán.

Se espera que en breve comparezca la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, para informar sobre el resultado del encuentro, mientras que, en lugar de hacerlo también Moncloa, Torra lo hará desde el centro de Madrid, en la librería y centro cultural catalán Blanquerna.

Torra ha sido este lunes el segundo presidente autonómico en reunirse con el presidente, que nada más llegar al Gobierno anunció que celebraría una ronda de encuentros con todos los presidentes de las comunidades autónomas.

En un orden protocolario que sigue el orden de aprobación de los distintos estatutos de autonomía, el primero en visitar Moncloa fue el lehendakari, Íñigo Urkullu, en un encuentro que duró menos tiempo, casi dos horas, y tras el cual él compareció ante la prensa desde Moncloa.

"Arrancamos la reunión decididos a dar un paso al frente para devolver la normalidad a España, con respeto a la Constitución y con la confianza de que el dialogo institucional abra vías de entendimiento", ha afirmado Sánchez en Twitter.

Sánchez ha recibido a Torra a las puertas del Palacio de la Moncloa. Le ha esperado en la escalinata de acceso al edificio del Consejo de Ministros del complejo y, tras descender del vehículo en el que se ha desplazado hasta allí, ambos han estrechado sus manos y han posado sonrientes para los informadores gráficos, delante de las banderas de España y Cataluña.

Mientras posaban Sánchez y Torra, quien lucía el lazo amarillo en su chaqueta en defensa de los dirigentes independentistas encarcelados, han mantenido una conversación distendida antes de acceder al edifico.

La reunión ha suscitado una gran expectación y el propio Torra ha avanzado que expondrá cómo pretende culminar el ejercicio del derecho de autodeterminación.

En un mensaje de Twitter cuando cogía el AVE con destino a Madrid, el president ha afirmado que explicará a Sánchez "la gravísima situación que España ha creado en Cataluña" y que, al mismo tiempo, acude con "voluntad de escuchar la solución que propone" el presidente.

Según fuentes del Ejecutivio, Sánchez lo escuchará, pero no hay ninguna posibilidad de que avale esas intenciones porque no es un derecho que esté recogido en la Constitución y, por tanto, no tiene recorrido.

Pese a esa diferencia, el Gobierno espera que la reunión de hoy abra una vía de diálogo y dé continuidad al proceso de distensión que desea que haya con Cataluña.

El encuentro llega tres días después de que el Consejo de Ministros iniciara los trámites para impugnar ante el Tribunal Constitucional la moción aprobada esta semana en el Parlament en la que se reafirman los objetivos políticos del 9N para avanzar hacia la independencia.

Según explicó el viernes la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, esa decisión no tendría por qué influir en el desarrollo de la reunión ya que hay que separar la vía judicial de la política. Pero Torra consideró que la decisión de acudir al Tribunal Constitucional es una "mala noticia".

Sí ha agradecido el presidente de la Generalitat que hoy se pueda hablar de todo, y aunque ha reconocido que no prevé acuerdos, sí espera que la reunión sirva para "deshelar" la situación. Aunque no haya acuerdos concretos, tanto en el Gobierno central como en el catalán se confía en avanzar en la convocatoria de la comisión bilateral entre el Estado y la Generalitat y que no se reúne desde hace siete años.

Además, el Gobierno ha avanzado que, además de la necesidad de normalizar el diálogo político, se hablará también de inversiones en Cataluña y de transferencias.

Comparecencia de Torra y Calvo

Tras la reunión entre Sánchez y Torra, compareceran el propio presidente de la Generalitat, en el Centro Cultural Blanquerna, y la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, en la Moncloa, para dar a conocer los temas tratados en el encuentro.

La Moncloa varía de este modo el criterio que había mantenido el 25 de junio después de la vista del lehendakari Urkullu, cuando contrariamente al lehendakari (que compareció ante los medios) el equipo del presidente español solo ofreció su versión del encuentro a través de una nota de prensa y mediante las explicaciones del equipo de comunicación.

La comparecencia de Calvo se producirá previsiblemente después de la que el presidente de la Generalitat ofrecerá en el Centro Cultural Blanquerna.

El 62% de los catalanes apuesta por negociar más autogobierno

Según un sondeo de Gesop para El Periódico, el 62% de los catalanes es favorable a negociar una mejora del autogobierno con el Estado, mientras que el 21,5% apuesta por buscar la independencia para avanzar hacia una nueva república.

En concreto, los ciudadanos situados más a la izquierda se muestran algo más partidarios de la opción secesionista (un 34%), como también aquellos que se sienten sólo catalanes, que optan por la secesión en un 57,6 % de los casos, frente al 34 % que defiende la vía negociadora.

De los resultados de la encuesta, que se llevó a cabo entre el 2 y 6 de julio a partir de 525 entrevistas, también llama la atención que el 52,8% de los votantes de ERC son partidarios de negociar más autogobierno, en tanto que los que piden buscar la independencia representan el 38,5% de los consultados.

Por contra, quienes votaron a Junts per Catalunya o la CUP en las últimas elecciones son más partidarios de la vía independentista como prioridad.

Según El Periódico, la opción negociadora se impone en todas las ciudades catalanas y los municipios de menos de 10.000 habitantes son los que registran un porcentaje independentista más alto (31,6%), pero siempre por debajo de la vía negociadora.