Los padres de Erine, una niña de Manresa que padece leucemia, han tenido otra hija, que se llama Izel, que podrá curar la enfermedad que padece su hermana gracias a un tratamiento de reproducción que le practicaron a la madre en Bélgica.

La familia tuvo que irse a este país por la falta de "información y atención" por parte de las instituciones españolas, según denunciaron en su momento.

La familia tuvo que trasladarse a Bélgica ante la lentitud de la burocracia española
El tratamiento al que se sometió la madre, Esther, en Bruselas permite trasplantar
las células del cordón umbilical de la recién nacida a su hija mayor.

 

Ahora Erine, que tiene cuatro años, ve a su hermana Izel, que nació el sábado pasado, con la ilusión de curarle su enfermedad ya que "ya sabe que no está bien", comentó Christian, el padre.

Todavía quiedan las pruebas para que Erine pueda recibir con garantías las células del cordón umbilical de su hermana aunque sus padres se mostraron muy esperanzados.

Una niña muy madura

La lucha por salvar la vida de Erine llevaron a sus padres a dejar sus trabajos para dedicarse exclusivamente a la pequeña a la que su padre califica de "muy madura" como demuestra el hecho de que cuando nació Izel ya les preguntó si "ya podía curarse".

La pequeña no puede ir al colegio habitualmente ya que dada su debilidad física contrae cualquier infección con facilidad. "Un constipado se convierte en una neumonía" y varios días de ingreso en el hospital, explica el padre.