Los doce escolares de entre 11 y 16 años y su entrenador de 26, que siguen atrapados en una cueva del norte de Tailandia desde hace once días, iniciaron este miércoles las lecciones aceleradas de aprendizaje de natación y buceo, la única manera viable que tienen para abandonar la gruta. Y es que los equipos de rescate aseguraron que no correrán "riesgo alguno" a la hora de sacarlos y que es imprescindible que, para ello, aprendan a bucear.

"No vamos a apresurarnos para sacar a los muchachos de la cueva", ha manifestado Narongsak Osoththanakorn, gobernador de la provincia de Chiang Rai, donde se encuentra la ruta que atravesaron los trece el pasado 23 de junio. "El que tenga un menor riesgo de salir será el primero en abandonar la cueva", ha continuado. Para ello, los equipos de rescate, que se encuentran trazando un plan que depende del tiempo que haga y de cuándo lleguen las lluvias que previsiblemente inundarán más la zona.

Durante la jornada del miércoles, la ausencia de precipitaciones han abierto las esperanzas de una pronta operación de rescate dentro de la cueva situada en el parque natural Tham Luang-Khun Nam Nang Non, en la norteña provincia de Chiang Mai.Sin embargo, bucear sigue siendo "la única salida (...) hay que intentarlo antes de la llegada de las lluvias, después será más complicado", opinó el alemán Torsten Lechler, asesor técnico en las operaciones.

Este buceador, con 40 años de experiencia y radicado en Phuket, señaló que cuentan con unas máscaras especiales para los menores que cubren toda la cara y permiten la comunicación directa bajo el agua. "Tenemos a trece personas frágiles que tienen que bucear, escalar, bucear y volver a caminar. Están bien de salud, pero necesitan unos días para recuperar las fuerzas", dijo Lechler.

Durante el buceo (los niños) se van a enfrentar a un buen número de retos como: mantener la calma, la nula visibilidad, corrientes o las frías temperaturas de las aguas. Por lo que "hablar en su idioma con los miembros de rescate les dará confianza", asegura el alemán.

Diez soldados están con ellos

La actividad es frenética en la boca de la cueva, donde miembros de los cuerpos de élite del Ejercito tailandés y voluntarios tratan de trazar el plan de extracción "más seguro". Para ayudarlos, un grupo de diez soldados, liderados por un médico militar, se han adentrado a la cueva para estar con el grupo y evaluar la evolución de sus condiciones físicas. Y el incesante trabajo de unas 20 bombas de extracción de agua drenan unos 10.000 litros por hora de los pasadizos inundados, precisó uno de los miembros rescate.

"Hay que tener en consideración muchos factores, entre ellos los físicos y los psicológicos, a la hora de planificar la misión", apuntó Jessica Tait, portavoz de los militares de Estados Unidos desplegados en tareas de asistencia. "No hay prisa", añadió por su parte Ruetaiwan Patisen, la portavoz de los equipos de rescate, al asegurar que los niños y su monitor saldrán cuando estén listos.

De momento, los escolares y su entrenador de fútbol están siendo alimentados con suplementos energéticos y vitaminas y las autoridades creen que las tareas de salvamento pueden durar desde una semana a algunos meses. Un nuevo vídeo publicado por la Marina tailandesa muestra a los niños dentro de la cueva visiblemente delgados y arropados con mantas térmicas, pero saludando e incluso riendo.

Podrían estar allí hasta cuatro meses

"La condición de la mayoría de ellos es buena. Están cansados y necesitan un tiempo para reponerse. Además algunos de ellos no saben nadar y hay que enseñarles como bucear. Debemos hacer todo lo posible para sacarlos" de la guarida subterránea, añadió Weerachon Sukondhapatipak, portavoz del Gobierno. Los trece desaparecidos podrían pasar desde un par de semanas hasta cuatro meses en el interior de la cueva.

Por ello, los equipos de rescate han instalado un campamento provisional en una cavidad, a unos 1,5 kilómetros de donde se encuentran, para trasladar poco a poco el material de rescate. Y este miércoles realizaron prácticas ante una hipotética evacuación de emergencia de las víctimas, que podrían ser trasladadas al hospital en cuatro helicópteros militares apostados en las proximidades de la cueva.

Los familiares de los atrapados están "felices y esperanzados" de abrazar cuanto antes a sus seres queridos, según amplifica el portavoz gubernamental, mientras todo el país aguarda para celebrar un final feliz.

Más esperanza

Por otro lado, el descenso de los niveles de agua en la cueva podría adelantar el rescate. "No podemos confirmar cuándo tendrá lugar. Pero nos aseguraremos de que los niños estén al cien por cien seguros" durante la misión, declaró en rueda de prensa Narongsak Osotthanakorn, gobernador de la norteña provincia de Chiang Rai, donde se encuentra la gruta.

La misión se llevaría a cabo de manera gradual, sacando primero a los niños con mejores condiciones tanto físicas como psicológicas