«Cualquier día nos arrolla un coche en nuestra casa»
Foto de un lector con uno de los accidentes habituales. Al fondo, un coche rojo atravesado en la calzada. (A. G.)

Con una pista facilitada por la lectora Valle García

Con tapones, dobles ventanas y asustados. Así duermen desde hace diez años los vecinos de las dos urbanizaciones vertebradas por el Callejón de Lebrija: las comunidades de Vista Real y Jardines de Rolando.

La calidad de vida de los residentes –unas 150 familias– dio un giro radical hace una década cuando el Ayuntamiento reorganizó el tráfico en la zona, derivando hacia la vía la mayor parte de la circulación que subía por la carretera de Murcia y el Camino de San Antonio.

Desde entonces, el tráfico que pasa por el Callejón de Lebrija –de sentido ascendente– «se ha vuelto insufrible», exclaman. Se ha multiplicado por tres, pues lo utilizan «como atajo coches que van a Haza Grande, los Cármenes de San Miguel o Huétor Santillán». «El ruido que hacen al derrapar es constante, y el humo que desprenden, insoportable», describe  una de las vecinas, Valle García. Otra, Adriana G., asegura que están asustados: «Los coches derrapan –es la calle con más pendiente de la ciudad, un 18%– y cuando llueve es un verdadero caos».

No hay respuestas ni soluciones

«Cualquier día nos arrolla un coche en nuestra propia casa», advierte Valle. Ni los continuos accidentes, ni el temor a ser atropellados han sido suficientes para que el Consistorio responda a sus peticiones. «Lo único que conseguimos fue que prohibieran la entrada de camiones y autobuses», una limitación que se saltan a la torera, según ha podido comprobar 20 Minutos.